Adriana Domínguez dirigirá la renovación y modernización de la firma textil

San José y Adolfo Domínguez salvan el año de las cotizadas gallegas

La recuperación de la constructora de Jacinto Rey y de la textil, hasta hace poco irrelevantes en bolsa, contrasta con las caídas de Inditex y Pharma Mar

Dos empresas que atravesaron una profunda crisis y que han reducido aceleradamente su tamaño para volver a la rentabilidad, cerrarán este año marcando el mejor comportamiento de las cotizadas gallegas en bolsa. Grupo Empresarial San José y Adolfo Domínguez, con una revalorización del 41% y del 29% respectivamente, cerrarán el curso en positivo salvo debacle de última hora.

La constructora de Jacinto Rey cerró la semana pasada con una capitalización de 325,7 millones tras recuperar los cinco euros por título, el importe más elevado de los últimos cinco años. La textil, con Adriana Domínguez al mando, también tocó este año su techo del último lustro y mantiene un valor en bolsa de 63,8 millones. Es una capitalización muy baja, la mitad de lo que vale en el MAB la consultora tecnológica del presidente del Deportivo, Tino Fernández, pero la mejor de los últimos años para Adolfo Domínguez.

Si los resultados correspondientes al tercer trimestre que presentará Inditex este miércoles no lo remedian, serán las dos únicas empresas gallegas del continuo que se revaloricen en 2018. Está descartado que lo haga PharmaMar, prisionera de una extrema volatilidad tras depreciarse más de un 50% en lo que va de año.

San José y Adolfo Domínguez: una recuperación, más que un éxito

Para entender la remontada de San José y Adolfo Domínguez hay que mirar a la crisis que dejan atrás. El grupo de Jacinto Rey debutó en bolsa en 2009 tras la fusión con la inmobiliaria Parquesol que había adquirido por 1.000 millones en 2006. La puesta de largo en el crack del ladrillo, tras endeudarse y multiplicar su exposición al mercado inmobiliario, tenía todas las papeletas para acabar en desastre.

Su capitalización de partida era de 836 millones pero deambuló por la bolsa muy lejos de esas cifras. No fue hasta que llegó a un acuerdo de refinanciación con la banca acreedora y se desprendió del grueso del ladrillo cuando empezó a tener algún interés para los inversores. Aferrado al negocio tradicional de la construcción, que representa el 87% de sus ingresos, San José comenzó a subir en bolsa en 2016 y tocó techo en septiembre de este año, alcanzando los 370 millones de valor bursátil. Son 100 millones más de lo que vale PharmaMar, la biofarmacéutica de José María Fernández de Sousa, hasta el año pasado la mayor cotizada gallega después de Inditex.

Adolfo Domínguez se revalorizó un 110% desde el cese de Estanislao Carpio

En los nueve primeros meses del año, San José logró 17,9 millones de beneficio. Tiene más camino andado que Adolfo Domínguez, que lleva casi una década en números rojos pese a la revolución que llevó a cabo la hija del modisto ourensano, Adriana, para intentar devolver a la empresa a la rentabilidad. La textil cayó sin freno en bolsa hasta el cese del antiguo consejero delegado, Estanislao Carpio, y su equipo. Fue en julio de 2016 y la empresa se revalorizó desde entonces un 110%. La capitalización se sitúa en los 63,8 millones, la mitad de lo que valen Altia o Greenalia, empresas gallegas que cotizan en el MAB.

El precio a pagar para intentar volver a la rentabilidad fue una reducción drástica de tamaño. La compañía cerró más de un centenar de tiendas en España hasta completar el vuelco en su red de puntos de venta en noviembre de este año, cuando el 52% de los establecimientos estaban por primera vez fuera del mercado doméstico. En el primer semestre de su ejercicio fiscal, Adolfo Domínguez presentaba números rojos de 2,8 millones, rebajando un 43,5% el resultado negativo del mismo periodo del año anterior.

Los desfallecimientos de Inditex y Pharma Mar

La revalorización de la constructora y la textil contrasta con las turbulencias que han atravesado este año la mayor cotizada del Ibex, Inditex, y la farmacéutica participada por Sandra Ortega, Pharma Mar. La multinacional de Amancio Ortega pagó el nerviosismo que rodea al sector por el florecimiento de competidores online y el estrechamiento de los márgenes. En febrero cayó un 7% tras un informe negativo de JP Morgan, motivado por el reconocimiento de la propia compañía de que los resultados estarían por debajo de las previsiones. En agosto volvió a caer un 4,5%, esta vez por una rebaja del precio objetivo de Morgan Stanley, que se sumó al que había hecho previamente RBC.

Pablo Isla se apresuró a calmar a los mercados al anunciar a comienzos de septiembre que todas las cadenas del grupo venderían online en todo el mundo en 2020. Los resultados que debe presentar la compañía este miércoles pueden servir para salvar el año en bolsa o encadenar dos ejercicios en rojo en el parqué, algo inédito desde la llegada de Isla como primer ejecutivo. Actualmente, la capitalización se sitúa en los 83.500 millones, 7.000 millones menos que en el arranque del año.

Mención aparte merece Pharma Mar, sumida en la máxima volatilidad desde octubre, pasto de la especulación con un valor de capitalización baja. La compañía de José María Fernández de Sousa, hermano del expresidente de Pescanova, vale en el parqué la tercera parte que en 2016, con una capitalización actual de 256 millones. El naufragio de dos de sus fármacos, Aplidin y Zepsyre, provocaron abruptas caídas del valor en enero de este año y noviembre del año pasado. Los títulos llegaron a cotizar por debajo del euro.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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