José María Fernández de Sousa, en el centro, preside la junta general de Pharma Mar
stop

La biotecnológica Phamar Mar, con el tobogán que han experimentado sus acciones, presenta el perfil de un auténtico 'chicharro'

en A Coruña, 12 de noviembre de 2018 (05:00 CET)

Baja capitalización, cuentas de resultados nada boyantes, un valor que llega a descender del euro por acción, gran volatilidad y nula cobertura por parte de los analistas. La nueva realidad que atraviesa Pharma Mar en bolsa encaja a pie juntillas con lo que es un 'chicharro'. La compañía de José María Fernández de Sousa ha vuelto a desplomarse en bolsa una semana después de lograr sus mayores subidas del año.

El pasado viernes Pharma Mar cerraba a 1,27 euros, con una caída del 5,7%. A finales de octubre tocó su mínimo histórico, situándose la acción en 0,91 euros, sin que la empresa acertase con las explicaciones. A la compañía de nada le sirvió, además, presentar unos resultados con beneficios, en gran medida derivados de las plusvalías anotadas por la venta de su filial Xylazel.

Un análisis de Self Bank, hasta este año filial de Société Générale, lo deja claro, y clava las características y el perfil actual de Pharma Mar en bolsa. Como en el caso de la biotecnológica, los 'chicharros' son valores correspondientes a empresas de pequeña capitalización, "en ocasiones pertenecientes a valores que tienen o han tenido problemas en el pasado, y que, por lo tanto, pueden presentar grandes oscilaciones en su cotización".

Baja capitalización y sin análisis

La compañía de José María Fernández de Sousa presenta una capitalización actual de 283,8 millones de euros. El año pasado su valor en bolsa estaba situado en 552,1 millones. La compañía cotizó por debajo del euro durante varias jornadas. Para definir un 'chicharro', Self Bank señala que, "habitualmente, su precio está por debajo de un euro, o es de pocos céntimos incluso, con lo cual se acentúan las variaciones en la cotización", dice el análisis. Por ejemplo, si una acción está cotizando a 0,10 euros, una variación de un céntimo (0,01) supone una oscilación del 10%.

"Lo mismo que pueden subir, el chicharro puede ir a la baja", dice el análisis.  "En muchos casos son empresas que no han podido o sabido crecer más, y en otros son compañías venidas a menos tras años de pérdidas, aunque también pueden ser empresas en expansión", aclara.

Como en el caso actual de Pharma Mar, se trata de valores volátiles, "que pueden protagonizar subidas o bajadas muy pronunciadas en muy poco tiempo, lo que genera oportunidades de inversión, pero también implica un riesgo mayor". Normalmente,  no son objeto de cobertura por parte de las casas de inversión, "es decir, no contamos con análisis de expertos acerca de ese valor", explican. Ese es también el caso de Phama Mar, que pasa desapercibida para los analistas en estos momentos.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad