Jacinto Rey Laredo, vicepresidente y consejero de San José, en la salida a bolsa de la constructora
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Para evitar la causa de disolución, San José firmó un crédito participativo de 100 millones con la banca que, de ejecutarse, llega al 35% de su capital

en A Coruña, 15 de noviembre de 2018 (05:00 CET)

No todo es sosiego después de la tormenta en el Grupo San José. La primera constructora gallega cotizada ha dejado atrás la crisis, pero a un elevado precio, más allá del sacrificio del negocio inmobiliario que llegó a controlar con la compra de Parquesol. El peaje al saneamiento que ha afrontado Jacinto Rey en San José le lleva a resistir con créditos participativos de la banca acreedora. En juego, el 35% del grupo si Jacinto Rey no cumple con los bancos.

Un repaso a la cuenta de resultados de San José presentada recientemente deja claro que el grupo encara con cierto optimismo el futuro. El beneficio neto acumulado en los nueve primeros meses de 2018 se sitúa en 17,9 millones, casi un 49% más que el obtenido en el mismo periodo de 2017. El resultado de explotación también mejora, un 11,5%, y la cifra de negocios de San José crece hasta septiembre un 3,4%, alcanzando los 510,2 millones. Aparente buena salud.

Inyección extra de capital

Sin embargo, es el balance de Grupo San José donde permanece la difícil digestión de años de crisis. Y reside más allá de la deuda financiera declarada por el grupo de Jacinto Rey, que se sitúa en prácticamente 333 millones después de haber sacrificado parte de su negocio inmobiliario. La compañía incorpora a su pasivo, en lo que denomina patrimonio neto de gestión, unos 110,4 millones de euros correspondientes a un préstamo participativo. En septiembre del año pasado eran exactamente 107,9 millones. Hay que irse a la memoria del 2017 para encontrar explicación a esta inyección de capital.

A 31 de diciembre de 2017, el Grupo San José presentaba un patrimonio neto negativo por importe de 39,6 millones de euros. No obstante, no se encontraba en la situación de desequilibrio patrimonial recogida en los artículos 327 y 363 de la Ley de Sociedades de Capital, que incluye la causa de disolución, al contar con  ese préstamo participativo, por un importe de 107,9 millones de euros, que vienen a ser esos 110,4 millones de septiembre de este año.

Causa de disolución

El crédito fue recibido de las entidades financieras acreedoras, un pool, "al objeto de fortalecer la situación patrimonial", y fue el motivo "por el que se formulan las cuentas anuales aplicando el principio de empresa en funcionamiento", dice el grupo en su memoria. De no ser así, San José estaría en causa legal de disolución.

San José se defiende con la ley en la mano. Según la legislación actual, los préstamos participativos se considerarán patrimonio neto a los efectos del cálculo de los importes mínimos para la reducción de capital y liquidación de sociedades.

Las acciones en juego

El crédito participativo tiene un alto precio más allá de sus costes. Para salir del pozo, San José asumió los más de 100 millones de euros de deuda bancaria de carácter participativo, que devenga un tipo de interés fijo del 2%, incrementándose hasta el 4% el quinto año.

La parte de este contrato que no sea atendida al vencimiento será convertible en acciones del grupo, con el límite del 35% del capital social actual de la compañía presidida por Jacinto Rey, admite la compañía.  Por eso se sigue jugando tanto San José con la banca. El acuerdo  data de junio de 2015, aprobado en junta general de accionistas. O sea que hay crédito participativo para rato. Y riesgo.

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