Pablo Isla defendió a capa y espada que el balance de Inditex es sólido, que todavía queda mucho margen de crecimiento y que la compañía está "más viva" que nunca / EFE
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La multinacional logra crecer en plena transformación de su red de tiendas y expansión del canal online, pero los analistas agravan su sufrimiento en bolsa

Rubén Rodríguez

Economía Digital

Pablo Isla defendió a capa y espada que el balance de Inditex es sólido, que todavía queda mucho margen de crecimiento y que la compañía está "más viva" que nunca / EFE

en A Coruña, 14 de marzo de 2019 (05:45 CET)

Inditex tiene tantos argumentos para defender su modelo de negocio como dificultades para convencer sobre la solidez de sus resultados. La multinacional de Amancio Ortega ha conseguido crecer año tras año en todas las cadenas y en todos los mercados mientras hilvanaba una profunda transformación en la implantación tecnológica, la red de tiendas y la integración del canal online, que estará plenamente desplegado en 2020.

Ni la consecución de este objetivo ni la defensa a ultranza que hace Pablo Isla del modelo integrado de tiendas físicas y venta online es suficiente para los analistas, que con los números en la mano se convencen de sus propias profecías sobre el convulso negocio de la moda, estrechado en sus márgenes por la irrupción del ecommerce y la proliferación de competidores.

Inditex presentó este jueves un nuevo récord histórico de ventas, por primera vez por encima de los 26.000 millones; pero la compañía cayó un 4,45% en bolsa. Los inversores castigaron el menor crecimiento del beneficio en cinco años, solo un 2%; el escaso aumento de las ventas, un 3%; y unos márgenes mejorados a pesar de vender un 17% más en online, pero no lo suficiente. El de ebit, de hecho, retrocedió.

El presidente de Inditex sostuvo que las “cuentas son sólidas” y achacó el frenazo al impacto de los tipos de cambio, mientras las acciones de su compañía retrocedían en el parqué.

ventas totales

La transformación de Inditex

Inditex invirtió 1.600 millones durante el ejercicio, siendo el principal destino la tecnología. En el grupo hay unos 250.000 dispositivos de última generación. Un sistema de radiofrecuencia (RFID) permite identificar y monitorizar la ubicación de cada prenda al momento. Un cliente puede ir a la tienda de Marineda City en A Coruña y comprar un pantalón, pero a través del portal online, porque no está en el establecimiento. Inditex sabe si la prenda solicitada se encuentra, por ejemplo, en la tienda de Ferrol y automáticamente solicitar que la envíen, en lugar de recurrir a los almacenes online. El establecimiento ferrolano está preparado para empaquetar y enviar el pantalón de la misma manera que lo harían en las naves logísticas para las ventas online.

Es una sinergia facilitada por el sistema desarrollado por la propia Inditex y una muestra del modelo integrado que persigue la multinacional. “Entendemos que la venta online ayuda a la venta en tienda y que la venta en tienda ayuda a la venta online”, zanjó Pablo Isla, quien señaló que un tercio de los clientes que compran por Internet recogen el pedido en la tienda. “A pesar de que hemos incrementado un 17% las ventas online, el tráfico en las tiendas continúa aumentando”, insistió.

Las otras dos patas del modelo son la sostenibilidad y la reestructuración de la red, la traducción más tangible del proceso de mutación de Inditex. La compañía aceleró la absorción de tiendas más pequeñas para abrir establecimientos de mayor tamaño o flagships. A cierre de ejercicio, la multinacional tenía 7.490 puntos de venta, solo 15 más que el año anterior. Casi con el mismo número de establecimientos, la superficie comercial se incrementó un 5% y el tamaño de la tienda media es un 50% mayor que hace cinco años. Para Isla, la superficie ideal está entre los 2.000 y los 2.500 metros cuadrados. 

Ventas online

Inditex rompe su idilio con los analistas

Por más que lo intentó, el presidente de Inditex no convenció a los analistas, hace poco más de dos años firmes defensores del potencial de crecimiento de la compañía. La gestora Comgest, accionista de la multinacional, argumentaba a Reuters que el ajuste en la red de tiendas “lastra, lógicamente, las ventas a corto plazo”, pero considera que Inditex tiene “la estrategia adecuada a largo plazo”. Esta visión optimista no fue compartida por Credit Suisse o Morgan Stanley.

La firma estadounidense, de hecho, proclamó que Inditex ya no debe ser considerada como una empresa con un alto perfil de crecimiento. El banco suizo consideró que los márgenes de Inditex podrían estrecharse en este ejercicio, donde contará con la presión adicional de la subida del salario mínimo en España. Berenberg alertó de que el crecimiento por debajo de las previsiones provocará cambios a la baja en las estimaciones de la evolución de la multinacional para 2019.

Por tercera vez consecutiva, las firmas de análisis muestras su desasosiego ante los resultados de Inditex, que el año pasado se dejó 30.000 millones de capitalización en el parqué, desfondó a Amancio Ortega en la lista Forbes y rompió su idlio con los analistas. 

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