El Covid-19 es catorce veces menos letal ahora en Galicia que en abril

Galicia ha registrado una tasa de letalidad del 0,32% por el coronavirus en el último mes, frente al 4,4% sufrido desde el inicio de la pandemia

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El coronavirus vuelve a la carga en Galicia. La comunidad sufre la segunda del Covid-19, que ha provocado que en apenas un mes los casos activos se multipliquen por diez y escalen desde los 178 hasta los 1.783, su nivel más elevado desde que Galicia aterrizase en la denominada nueva normalidad. Habría que remontarse hasta el 15 de mayo (en plena fase 1) para encontrar unos registros tan elevados de personas contagiadas por coronavirus en la comunidad, aunque, sin embargo, el balance cambia cuando se mide su virulencia.

Y es que, según los datos de la Consellería de Sanidade, el Covid-19 se ha cobrado la vida de siete personas más a lo largo del último mes en Galicia (el número de fallecidos ha escalado de 619 a 626), en un periodo en el que se han contabilizado 2.190 nuevos positivos (1.605 todavía infectados por el virus a los que se suman los 585 que han recibido el alta epidemiológica). Así, la tasa de letalidad del coronavirus en Galicia se ha situado en el 0,32% a lo largo del último mes.

Galicia, por debajo de la media española

El porcentaje contrasta con la tasa de letalidad del 4,44% que se registra en la comunidad desde el inicio de una pandemia que deja 626 fallecidos y 14.110 positivos confirmados en Galicia y con la del 7,76% marcado por la media española, que en el punto álgido de la crisis llegó a encaramarse por encima del 10%.

Esta menor virulencia del Covid-19 en Galicia también se plasma en que, pese al fuerte rebrote que ha obligado a suspender el ocio nocturno y limitar el aforo de la hostelería al 50% en áreas como la de A Coruña, la presión asistencial se sitúa todavía lejos de los niveles marcados durante los meses de marzo o abril. Y es que este jueves permanecían hospitalizados en los centros gallegos un total de 64 pacientes con Covid-19, a los que se suman otros seis que han necesitado ser ingresados en las unidades de cuidados intensivos (UCI). La situación choca con la vivida, por ejemplo, el 16 de mayo, cuando pese a bajar de 2.008 a 1.510 casos activos, los centros hospitalarios todavía atendían a 109 personas y a otras 19 que permanecían en la UCI, al tiempo que se registraban tres fallecimientos en una sola jornada, casi la mitad de todos los que se han registrado a lo largo del último mes en la comunidad.

La menor carga viral, clave

De esta forma, Galicia se acerca en número de contagiados a registros propios de cuando todavía se encontraba inmersa en fase 1, pero su letalidad y su presión sobre los centros hospitalarios es mucho menor. Uno de los motivos que explican esta situación es la extensión de las pruebas PCR. Las estrecheces del mercado para acceder a ellas en el inicio de la pandemia provocaron que en todo el mes de marzo se realizasen apenas 17.276 en toda Galicia. En abril se efectuaron otras 78.819 a un ritmo de 2.542 diarias, que se queda un 28% por debajo de las 3.523 efectuadas este miércoles, coincidiendo con el inicio del cribado anunciado por la Xunta en el área de A Coruña, en donde se llevarán a cabo un total de 1.000 pruebas diarias a personas de entre 18 y 40 años, que representan alrededor de tres cuartas partes de los nuevos casos detectados.

Pero la tasa de letalidad se ve alterada por otros dos factores al margen de este incremento del denominador (número de contagiados) como consecuencia el incremento de unas pruebas PCR que permiten detectar a un mayor número de pacientes asintomáticos que antes. Uno es la prácticamente nula incidencia que estaba teniendo esta segunda ola del coronavirus en las residencias de mayores gallegas (el eslabón más débil durante los meses iniciales de la pandemia). Una dinámica que ahora se rompe con el brote en el centro de O Incio, que ya deja un balance de 59 usuarios contagiados y que ha forzado a la Xunta de Galicia a su intervención.

El otro motivo que está permitiendo mantener la tasa de letalidad alejada de los niveles marcados durante el confinamiento es la aplicación de las medidas de prevención, que están recortando la virulencia del Covid-19 y se siguen erigiendo como claves a la espera de la vacuna. Y es que el mantenimiento de la distancia social o el uso de mascarillas (obligatorias en todo momento en comunidades como Galicia), además de la higiene de manos, permite reducir las probabilidades de contagio y, aún en caso de producirse, este se produce con una menor carga viral, atenuando así el impacto del virus sobre el organismo.

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