Factoría de Megasa en Narón

Cara y cruz de la crisis industrial: Megasa crece mientras Alcoa cae

La fábrica de Megasa en Narón ganó un 80% más en 2018, mientras que Alcoa San Cibrán perdió casi 50 millones

La precampaña y campaña de las elecciones generales en Galicia tuvo un late motiv: la crisis industrial que vive la comunidad y que tiene a la térmica de Endesa en As Pontes y a la factoría de Alcoa en San Cibrao como principales protagonistas. Pero, además, tanto en las declaraciones públicas como en los mítines, políticos de un bando y otro apelaban a la situación que peligro que viven otras empresas radicadas en la comunidad: Reganosa, Gamesa o Megasa entraban en esa terna. No obstante, con los números en la mano, la situación de la factoría siderúrgica de Narón dista mucho de la que vive la planta de alúminio lucense. Los números de Megasa así lo indican. A finales del pasado año, y según los últimos datos remitidos al Registro Mercantil, la factoría que el grupo de los hermanos Freire tiene en Ferrolterra (Megasa Siderúrgica) cerró el año con un beneficio que sobrepasaba los 9 millones de euros. La planta, dedicada a la fabricación de productos siderúrgicos, incrementó en un 80% sus ganancias con respecto a 2017, cuando el resultado neto fue de 5,1 millones de euros. Los números están muy lejos de ser comparables con los de la última factoría que Alcoa tiene en Galicia. La planta de San Cibrao acabó 2018 con unos números rojos de 48 millones de euros.

Las previsiones para este 2019 siguen mostrando una diferencia abismal. Las instalaciones de San Cibrao cerrarán el ejercicio incrementando aún más sus pérdidas. Esta misma semana, la empresa confirmó que los números rojos oscilarán en una horquilla entre los 50 y los 60 millones de euros. Una situación muy distinta a la que atraviesa Megasa. Según comentan a Economía Digital fuentes de la plantilla, la compañía de los Freire prevé, de nuevo, acabar el año en positivo. “Si bien puede que por una caída puntual en la facturación, no se llegue a un beneficio tan abultado, la situación de la compañía en este momento en tranquila”, indican esas mismas fuentes, que destacan el crecimiento en el mercado español.

Estatuto de las Electrointensivas

De este modo, concluyen, si bien Megasa, como gran consumidora eléctrica, forma parte del conjunto de empresas que se ven afectadas por el precio de la energía y que reclaman un Estatuto para la Industria Electrointensiva que sea competente, “no se encuentra en la situación de emergencia que, políticamente, unos y otros han pintado”.

La realidad es que los números de la familia Freire son contundentes. Metalúrgica Galaica (Megasa), sociedad comercializadora del grupo al margen de las plantas de producción y filiales internacionales, facturó el pasado año 1.226 millones de euros, un 1,4% más que los 1.209 millones de euros ingresados en 2017. No obstante, y a pesar de la magnitud de las cifras, el resultado neto de Megasa se resintió notablemente. De ganar 124,3 millones de euros, pasó a computar unos beneficios de 11,2 millones de euros. El resultado financiero de la sociedad fue de 4,4 millones de euros, frente a los 114 contabilizados un año antes. En su informe de gestión, Metalúrgica Galaica indica, no obstante, que la caída se debe, “fundamentalmente, a los dividendos recibidos en el año 2017 por empresas del grupo”.

Sólo Zaragoza está en pérdidas

En cuanto a sus plantas de producción, todas las grandes factorías españolas, excepto una, están en beneficios. Al margen de la planta de Narón, con 9 millones de beneficio en 2018, el grupo (cuya matriz es Bipadosa), cuenta también en Galicia con la factoría Megamalla, especializada en la producción de malla electrosoldada de acero. Esta sociedad acabó el pasado ejercicio con unos beneficios de 758.000 euros, frente a los 2,5 millones computados en 2017. Por su parte, JAP2 Recuperaciones, fábrica ubicada en Valencia y dedicada a la chatarra también liquidó el año en positivo: 133.000 euros. Eso sí, como en el caso de Megamalla, sus ganancias descendieron, en este caso, desde los 880.000 euros.

De los grandes centros fabriles en España, el grupo solo presenta pérdidas en Megasider, la planta de Zaragoza que adquirió en 2016. El pasado año cerró con unas pérdidas de 4,1 millones de euros. Números rojos que en el ejercicio anterior llegaron a los 4,7 millones.

El negocio portugués de Megasa también parece gozar de buena salud, por lo menos en lo que atañe a resultados. Atlansider, la sociedad cartera con la que gestiona sus negocios en territorio luso, arrojó un beneficio de 78,9 millones de euros,  un 20% más que en el ejercicio precedente.

Las horas bajas de Megasa

Alcoa y Megasa parecen llevar caminos opuestos. Aunque la fábrica de acero corrugado de Narón atraviesa un momento de calma, no siempre fue así. En 2015,  Megasa Siderúrgica cerró el ejercicio con unos números rojos de 10 millones de euros, casi el doble que en 2014, cuando sumó por pérdidas de 5,8 millones. Fueron sus horas más bajas, ya que tuvo que afrontar un ERE que conllevó la salida de 40 trabajadores de la factoría, que nunca volvió a trabajar al 100% de su capacidad productiva.

En aquel entonces, Alcoa San Cibrao era una factoría al alza, alejada de las amenazas de cierre que se cernían sobre la planta de A Coruña.

 

 

Un artículo de C. Díaz Pardo

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