Pablo Casado con Alberto Núñez Feijóo, en el acto de este sábado en A Coruña
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La preocupación del PPdeG con Casado crece por la elección del secretario general y el riesgo de una guerra interna

en A Coruña, 29 de julio de 2018 (05:00 CET)

En Galicia, como en Madrid, hubo vencedores y vencidos del congreso del Partido Popular, pero tanto unos como otros han mostrado preocupación por la primera semana de Pablo Casado al frente del partido. El relato oficial lo ofreció el secretario xeral del PPdeG, Miguel Tellado, el pasado viernes, después del comité ejecutivo, mostrando la satisfacción con el equipo “renovado, contrastado y ponderado” que acompañará al presidente del PP, y celebrando la representación gallega que habita en él, con Diego Calvo, Marta González y Ana Álvarez, además de los miembros natos.

Sin embargo, los rostros que regresaron de Madrid a territorio gallego el día anterior mostraban más disgusto que euforia, ya fueran de A Coruña, Pontevedra u Ourense, donde el apoyo a Soraya Sáenz de Santamaría, desmarcándose de la línea de Núñez Feijóo, amenaza con traer problemas al presidente provincial, Manuel Baltar.

El PPdeG teme una guerra interna

El motivo de las caras largas era, sobre todo, el nombramiento del diputado murciano Teodoro García, mano derecha de Casado en la campaña, como secretario general. El golpe sobre la mesa del nuevo presidente no satisfizo al PPdeG, no solo por la falta de peso de García dentro del partido, sino porque era un puesto muy propicio para mercadear amistades con el bando perdedor.

El plante de Sáenz de Santamaría a la ejecutiva y, en general, las dificultades para establecer un diálogo fructífero han acrecentado el temor a una guerra interna, pese a los mensajes de Feijóo y de Rueda apelando a la integración. Sí que valoran las fuentes consultadas la renovación de equipos puesta en marcha por Casado, pues entienden que era una demanda inaplazable de la militancia.

Centrar a Pablo Casado

Si el miedo a las desavenencias internas preocupa desde el mismo momento en que arrancó el proceso electoral, existe un segundo problema en el discurso que llevó a Pablo Casado a la presidencia, escorando al partido a la derecha.

En al menos dos ocasiones el PPdeG negó que se produjera un giro conservador en el partido a raíz del congreso, pero lo hizo en intervenciones cargadas de mensajes, evidenciando que, si no se ha producido ya, les preocupa que pase en el futuro. Alfonso Rueda, vicepresidente de la Xunta, aseguró que el PP “debe ocupar un espacio muy importante en el centro político” pues, “no hacer eso sería un error”.

Unos días después, tras la reunión del Consello da Xunta, pidieron a Núñez Feijóo su opinión sobre la revisión de la ley del aborto y de la eutanasia que propugna Casado: “No se deben romper consensos en asuntos tan sensibles. Si no hay un consenso que sustituya al anterior, lo lógico es que no se tomen medidas unilaterales”, zanjó el presidente de la Xunta.

La foto de Casado con Aznar

Y tampoco la política de gestos ha sentado bien en Galicia. Al menos, uno de ellos. La reunión en Génova con José María Aznar, acompañada de una foto difundida por las redes sociales de Pablo Casado. El expresidente del Gobierno era, para buena parte del PP, un político amortizado, por no decir enterrado, después de que casi todo su Ejecutivo haya acabado envuelto en casos de corrupción.

Ninguna de estas cuestiones provocará una salida de tono de los populares gallegos apenas diez días después del congreso, pero sí que genera preocupación sobre un candidato que era mejor para Feijóo que Soraya Sáenz de Santamaría y que gustó cuando vino a Galicia a pedir apoyos, pero que nunca generó euforia en la plana mayor del PPdeG.

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