Kike Sarasola, presidente de Room Mate, la cadena de hoteles que proyecta crecer al doble en dos años.

La cadena hotelera de Kike Sarasola debe 26 millones a Sandra Ortega

Los préstamos participativos de Rosp Corunna a Room Mate y a la sociedad de inversión del propio Sarasola superaban los 26 millones a cierre de 2018

Hace solo unos meses, en diciembre pasado, la cadena hotelera que aloja a Isabel Díaz Ayuso en un lujoso apartamento de Madrid culminaba una ampliación de capital de 33 millones para salir de causa de disolución. Room Mate cerró 2018, el último ejercicio en el que presentó cuentas anuales, con un patrimonio negativo de 49,8 millones, consecuencia de las recurrentes pérdidas con las que cierra su balance, de 7,3 millones ese ejercicio y de 8,3 millones el anterior.

La empresa, que tiene al frente al mediático Kike Sarasola y a la discretísima Sandra Ortega como socia de referencia con un 30% del capital, suma casi una treintena de hoteles repartidos en siete países y está inmersa en un ambicioso plan de internacionalización para sumar una decena más de establecimientos. En 2014, Sarasola creó Be Mate en plena eclosión de los pisos turísticos, una plataforma que permite ofrecer viviendas vacacionales singulares con servicios adicionales propios de los hoteles. A esta rama del negocio pertenecen los apartamentos del Plaza España Skyline donde reside desde su contagio por coronavirus la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Los préstamos de Sandra Ortega

Detrás de la innovación de Sarasola, uno de los primeros hoteleros en ofrecer públicamente sus inmuebles para uso sanitario durante la pandemia, hay un mar de números rojos y la impenitente financiación de Sandra Ortega, conocedora del negocio turístico por las inversiones que heredó de su madre, Rosalía Mera, en Estados Unidos.

A cierre de 2018, Room Mate debía a su la hija de Amancio Ortega algo más de 26 millones. Era el pasivo acumulado por los distintos préstamos participativos concedidos por Sandra Ortega a través de su brazo inversor, Rosp Corunna, alcanzaba los 17,9 millones, según las propias cuentas consolidadas de la cadena hotelera. El vencimiento de los préstamos se situaba en el 28 de octubre de este año.

Adicionalmente, Room Mate mantenía otro préstamo por pagar de 8,1 millones con vencimiento en 2021. En este caso se trata de un préstamo que Rosp Corunna otorgó a la sociedad inversora del propio Kike Sarasola, Tafay 2000, y que Room Mate asumió subrogándose en la posición de prestatario en diciembre de 2018. En consecuencia, el empresario y jinete olímpico debe ahora a través de Tafay 6,6 millones a la cadena hotelera.

Un agujero de 5 millones en el brazo inversor de Sarasola

Room Mate afronta la crisis provocada por el Covid-19, especialmente grave para el sector turístico, tras acumular pérdidas y con unos ingresos anuales que superan los 80 millones. Los números rojos que dejaron a la empresa en causa de disolución se solventaron con la ampliación de capital anteriormente mencionada, suscrita en su totalidad por Kike Sarasola mediante una aportación de acciones.

Su sociedad inversora, Tafay 2000, no estaba mejor que su cadena de hoteles en lo que a cuenta de resultados se refiere, pues cerró 2018 con un agujero patrimonial de 4,7 millones.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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