José García Costas, expresidente de Hijos de J Barreras

Barreras multiplicó por cuatro la deuda con sus proveedores en un año

Barreras aseguraba en su memoria de 2018 que el "continuo seguimiento de los proyectos", evitaría sobrecostes y desvíos en los plazo de ejecución

La crisis de Barreras no es solo la de un astillero, ya que puede derivar en la de toda una industria ligada al naval y al sur de Galicia. En preconcurso de acreedores, con una guerra accionarial latente y con un fondo (Oaktree) que ahora ya no parece interesado en hacerse con la compañía, la ataranza que fue presidida por José García Costas atrapa a decenas de empresas auxiliares. Proveedores que, ahora y para evitar la suspensión de pagos, están dispuestos a tomar el control de la compañía pero que llevan ya muchos meses viendo como las deudas con el astillero engordan. De hecho, en tan sólo un año, el astillero multiplicó por cuatro sus deudas con firmas proveedoras. 

Deudas disparadas con las auxiliares

Según las cuentas de la compañía recientemente remitidas al Registro Mercantil, en tan sólo doce meses, las deudas a corto plazo de Barreras con sus proveedores pasaron de 7,6 a 30,9 millones de euros. Esas cuentas indican que, a cierre del pasado ejercicio, la ataranza contaba con un pasivo corriente de 68,3 millones de euros, cantidad significativamente más baja que la acuñada en 2017, que se elevaba sobre los 103 millones de euros. Si bien la bajada se debe, en gran medida, a que los anticipos de clientes se redujeron casi a la mitad, las deudas con el sector de las auxiliares se dispararon. 

De los casi 31 millones que la compañía adeudaba a sus proveedores, algo más de 800.000 euros estaban aparejados con empresas vinculadas al propio grupo naval (hay que tener en cuenta que firmas del expresidente García Costas trabajan de forma habitual con Hijos de Barreras).

En la actualidad, las auxiliares siguen en un estado de máxima alerta. De hecho, este jueves, la Xunta decidió mover ficha, anunciando la puesta en marcha de una línea de créditos para el sector naval que puede llegar al millón de euros y que está destinada, en buena medida, a proporcionar oxígeno a las auxiliares de Barreras.

Números rojos y fondo de maniobra negativo

La situación del astillero es comprometida. Con un fondo de maniobra negativo de 13,8 millones de euros y un patrimonio que el pasado año se rebajó de 12 a 7,2 millones, Barreras cerró el año con unos números rojos de 4,8 millones, un 60% por encima de las pérdidas registradas en 2017.

No obstante, en su memoria de gestión, auditada por KPMG, Barreras asegura que las pérdidas acumuladas se deben a situaciones “excepcionales” derivadas de su cartera de trabajo. “Los resultados negativos vienen dados por desviaciones del presupuesto de costes del crucero Ritz Carlton y el retraso en el inicio e la construcción de los nuevos buques ferris contratados”, apunta la compañía. Las cuentas, que fueron aprobadas por la Junta de Accionistas en junio de este año, aseveran que, a pesar de todo, las pérdidas no supondrán un riesgo para el futuro de la firma, ahora al borde del concurso.

Estimaciones incumplidas

Si bien, para muchos, el gran problema de Barreras viene precisamente por el retraso y los sobrecostes generados por el crucero que aún hoy construye para la compañía Ritz Carlton, a cierre del pasado año, la empresa naval dibujaba un escenario bien distinto. “Habida cuenta del grado de avance ejecutado no se estiman desviaciones presupuestarias que puedan tener un impacto negativo”, concluía. 

“No se estiman desviaciones en los plazos de ejecución ni en la estimación de los costes previstos, dado el continuo seguimiento que se está llevando a cabo de los proyectos”, añade la memoria anual de la compañía.

A la vista de los resultados, ninguna de las previsiones de la compañía a este respecto semejan haberse cumplido. Ritz Carlton tuvo que retrasar la puesta en marcha de su crucero de lujo y el astillero se encuentra inmerso en un preconcurso y en una guerra accionarial entre su primer accionista, la mexicana Pemex, y el segundo, el empresario vigués José García Costas (que tiene de su lado a la naviera vasca Albacora).

Tensiones entre accionistas

Las tensiones entre los principales accionistas de Hijos de Barreras no son nuevas. En la junta en la que se procedió a la aprobación de las cuentas y la memorial anual de la compañía, los representantes de Pemex optaron por abstenerse, siendo los votos positivos los de García Costas y Albacora. Los representantes de la petrolera tampoco firmaron las citadas cuentas. El gigante mexicano argumentó que, habiendo cambiando sus consejeros en enero de 2019, estos no dispusieron de tiempo suficiente para formarse una opinión real sobre las mismas.

 

Un artículo de C. Díaz Pardo

Enviaremos un mensaje al correo indicado con el enlace que deberás clicar para completar el alta. No recibirás ningún boletín hasta entonces. Política de privacidad