Argimiro Vázquez Guillén, procurador y consejero del Real Club Deportivo de La Coruña, junto a la expresidenta del Parlamento de Galicia, Pilar Rojo

Argimiro Vázquez Guillén, la conexión del Dépor y el 'caso Obradoiro'

El procurador gallego, consejero del Deportivo desde la llegada de Fernando Vidal, fue el artífice del triunfo judicial del Obradoiro junto a su hermano

La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) dio este viernes un paso clave para desbloquear la situación del Deportivo. La institución presidida por Luis Rubiales hizo pública su propuesta de cara a la Liga de Fútbol Profesional (LFP) y el Consejo Superior de Deportes (CSD) de ampliar a 24 el número de equipos que conformarán la Segunda División en la temporada 2020-21 tras la controvertida decisión de disputar todos los encuentros de la última jornada con la excepción del Deportivo-Fuenlabrada.

La decisión salomónica que propone la Liga y que supondría la permanencia del conjunto herculino en la categoría de plata del fútbol español, no es, sin embargo, definitiva, ya que todavía debe consensuarse con la LFP y el CSD. En el caso de no haber acuerdo, la situación amenaza con acabar derivando en un conflicto en los tribunales que podría resolverse o bien con una cautelar exprés o bien mediante una espera de años como la que le tocó sufrir al Obradoiro Clube de Amigos do Baloncesto. El conjunto santiagués se vio apeado de la ACB durante 17 años hasta que el Tribunal Supremo le dio la razón en noviembre de 2007 en una victoria judicial que tuvo precisamente como héroe a uno de los ocho miembros que compone el consejo de administración del Deportivo en estos momentos.

Una batalla de casi dos décadas

Se trata del procurador Argimiro Vázquez Guillén (consejero del club desde la llegada de Fernando Vidal a la presidencia), que junto a su hermano, el abogado Antonio Vázquez Guillén, fueron los encargados de articular la defensa infatigable del conjunto compostelano en los tribunales hasta dar con la victoria final.

Fue en el año 1990 cuando en la fase de ascenso a la ACB (la máxima categoría del baloncesto español), el Obradoiro caía contra el Júver Murcia, que contaba en sus filas con el jugador argentino Esteban Pérez. El conjunto compostelano reclamó ante la Federación Española de Baloncesto (FEB) al entender que su rival había incurrido en alineación indebida, ya que había falsificado su documentación para jugar en calidad de español.

Tras agotar los cauces de la jurisdicción deportiva, el Obradoiro decidió abrir la vía judicial, recibiendo hasta cuatro sentencias favorables que no sirvieron, ya que en 2003, pese a que el Tribunal Supremo decidió suspender la Liga ACB hasta que no se readmitiese al Obradoiro, la ACB exigió como condición que abonase el canon de tres millones de euros correspondiente a la temporada 2003-2004 y no los cerca de 600.000 euros que habría tenido que abonar si se hubiese autorizado su ascenso en 1990. No fue hasta 2007 cuando el Tribunal Supremo volvió a dar la razón al Obradoiro y concluyó que debía abonar el canon correspondiente a la temporada 1990-91 y no la 2003-2004, dando vía libre a su regreso a la ACB.

Compostela, Bergantiños y Dépor

Ahora, casi trece años después de lograr la victoria judicial con el Obradoiro, Argimiro Vázquez Guillén forma parte del consejo de administración de un Deportivo que vive un momento clave al jugarse en los despachos o, llegado el caso, los tribunales, una salvación en Segunda División que le fue privada en unos terrenos de juego que el propio Vázquez Guillén conoce tanto como la moqueta de los tribunales.

Y es que el procurador nacido en Cee pero que ha desempeñado la práctica totalidad de su trayectoria profesional desde Madrid, cuenta también con fuertes lazos con otros dos equipos gallegos. Se trata del Bergantiños Club de Fútbol y el Compostela. Su padre, Antonio Vázquez Mouzo, fue uno de los históricos presidentes del conjunto carballés, en el que el propio Argimiro Vázquez Guillén llegó a militar durante tres temporadas, antes de pasar a convertirse en el delantero centro del Compostela, cuando compaginaba dos de sus pasiones: el fútbol y sus estudios en Derecho.

Un artículo de Javier G. Casco

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