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La Fundación Amancio Ortega, cuyas inversiones en los dos últimos años se han disparado, centra en el ámbito social y educativo sus proyectos

16 de junio de 2017 (06:00 CET)

Nadie esperaba que una donación a la sanidad pública suscitara polémica y menos todavía que se convirtiera en motivo de debate en el Congreso de los Diputados durante la moción de censura presentada por Podemos. 

Los 320 millones de euros que donó Amancio Ortega para la adquisición de equipos de alta tecnología para el tratamiento contra el cáncer han topado con el inesperado rechazo de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública. Abierto el debate, el fundador de Inditex, que  ingresará este año 1.300 millones de euros en dividendos de la multinacional, ha encajado acusaciones de esquivar impuestos a través de ingeniería fiscal.

La última donación de la Fundación Amancio Ortega ha puesto en cuestión la generosidad del hombre más rico de España

La obra social del hombre más rico de España se canaliza a través de la Fundación Amancio Ortega. Constuída en 2001, su patronato está formado el círculo más cercano de Ortega. Flora Pérez, su mujer, es la vicepresidenta y cabeza visible, aunque su hija Marta Ortega, vocal, cada vez asume más protagonismo. José Arnau, el hombre de confianza del fundador de Inditex en todos sus negocios, incluidas las patrimoniales; Pablo Isla, presidente de la multinacional textil, y Antonio Abril, su secretario general, completan el cuadro directivo.

Desde su creación y hasta 2015, la institución destinó a inversiones un presupuesto que suma 120,9 millones de euros. En apenas dos años, ya ha invertido más del doble que en los últimos quince. Es más, los 320 millones de euros superan en 90 millones la cantidad total que, según las ultimas cuentas publicadas en su web, pretendía gastar en el período comprendido entre 2011 y 2018 en las áreas social y educativa, que son los ejes de actuación de la institución.

Área Educativa

En el área educativa, los proyectos de la Fundación Amancio Ortega benefician a unas diez mil personas. Entre ellos destaca el programa de becas High School para que alumnos y profesorado puedan ampliar su formación en Estados Unidos y Canadá. En este ámbito también figura la creación en 2014 del Centro Tecnológico de Formación en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC), al que aportó un millón de euros para la adquisición de equipamiento tecnológico de alto nivel, o el Máster en Producción Xornalística e Audiovisual que se imparte en la Universidade da Coruña (UDC) en colaboración con la fundación.

Sin salir de Galicia, la institución que preside Amancio Ortega firmó en 2012 un convenio con el Consorcio Galego de Benestar para la creación, a través de la construcción de nueve escuelas, de 750 nuevas plazas de educación infantil de 0 a 3 años, a las que destinó 6,5 millones de euros. La estética de estos inmuebles se reproduce también en otro de sus grandes proyectos en Galicia, esta vez vinculado al ámbito social: la nueva sede de la institución benéfico-social Padre Rubinos de A Coruña, en la que invirtió 32 millones de euros.

Parte social

Otras actuaciones, como la sede del Proxecto Home en Compostela (7,3 millones), la residencia para personas dependientes de Aspronaga (15 millones) o el centro integracional de Arteixo (10 millones) –todas ellas, al igual que las escuelas, con la firma de la arquitecta Elsa Urquijo– son, asimismo, parte de su programa social, en el que se incluyen las donaciones a los Bancos de Alimentos y a Cáritas, y que no solo se circunscribe al ámbito nacional, sino que también traspasa fronteras. En Tanzania, la fundación colabora en un proyecto de formación agrícola al que ha destinado en los últimos años más de 1,3 millones de euros.

Sin embargo, todas estas actuaciones, al contrario que la última donación, no suscitaron polémica alguna. Quizá porque se hicieron como a Amancio le gusta hacer las cosas: con sencillez y discreción.

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