El presidente de Pharma Mar, José María Fernández de Sousa | EFE
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La farmacéutica participada por Sandra Ortega, PharmaMar, naufraga en su cruzada contra Futurinvest, a la que acusa de boicotear sus acciones

en A Coruña, 13 de agosto de 2018 (19:54 CET)

Dos denuncias ante la CNMV y un contencioso administrativo en la Audiencia Nacional. PharmaMar, la farmacéutica participada por la mujer más rica de España, Sandra Ortega, se estrella una y otra vez en sus denuncias contra la firma catalana Futurinvest Gestión. La compañía presidida por José María Fernández de Sousa, hermano del procesado expresidente de Pescanova, acusa a la empresa con sede en Barcelona de hundir el valor de los títulos en operaciones que, a juicio de la farmacéutica, podrían ser irregulares y constituir una “manipulación de mercado”.

PharmaMar hilvanó esta tesis después de que el valor de sus acciones cayeran un 46% entre octubre de 2015 y enero de 2016. Coincidiendo con la aparentemente buena noticia de la entrada de su fármaco Yondelis en el mercado estadounidense tras la aprobación de su venta por parte de la FDA, la capitalización se deterioró en 435 millones. Según la farmacéutica, Futurinvest habría jugado un papel decisivo en el hundimiento, argumento que ni la CNMV primero, ni la Audiencia Nacional después, ven en absoluto sostenible.

PharmaMar culpa a las operaciones especulativas de la caída

PharmaMar indicaba en sus escritos al supervisor, uno de diciembre de 2015 y otro de enero de 2016, que Futurinvest había comprado o vendido 900.000 acciones en los tres fatídicos meses. La firma de Barcelona, dedicada al asesoramiento y a la inversión inmobiliaria, había operado sobre el valor en el 65% de las sesiones bursátiles del periodo, “observándose en la mayoría de las mismas un patrón muy similar en la evolución de la cotización del valor, así como un patrón de operativa, consistente en la venta y compra del mismo número de acciones durante la sesión”, alegaba la cotizada.

Nada de esto le pareció razonable a la CNMV, que procedió a archivar la petición de PharmaMar, encaminada a que el regulador certificara las supuestas actividades ilícitas sobre el valor para poder ejercer después una acción de reclamación. La CNMV archivó el expediente en febrero de ese año.

PharmaMar llega hasta la Audiencia Nacional

La Audiencia Nacional hace ahora algo similar, al desestimar en una sentencia del pasado 21 de junio el contencioso administrativo presentado por PharmaMar, que vuelve a atravesar serias dificultades para reponerse de los batacazos bursátiles de finales de 2017 y comienzos de 2018.

El fallo concluye que no hay indicios de manipulación en la actuación de Futurinvest, pues a pesar de realizar con frecuencias operaciones con los títulos de la farmacéutica, el valor cayó también en sesiones en las que no participó o en las que “fue netamente compradora".

También indica la Sala que no concentró “un volumen relevante de la negociación por el lado de las ventas”, en torno al 6,89% de las operaciones de este tipo registradas en el periodo, y solo en dos sesiones alcanzó el 25%. “Futurinvest mantuvo una posición larga durante la práctica totalidad del período de análisis lo que dificulta la consideración de que este titular pudiera estar tratando de manipular la negociación”, dice el fallo.

La sentencia también valora que la firma catalana incurrió en pérdidas por su operativa con las acciones de PharmaMar y que no realizó ventas en corto durante el periodo analizado.

La causa está pendiente del Tribunal Supremo

La compañía de José María Fernández de Sousa llegó a presentar un informe pericial realizado por Abencys al tribunal, pero la Audiencia Nacional entiende que no sirve para concluir operaciones ilícitas sobre el valor. “Si bien advierte un comportamiento especulativo en este inversor, sigue considerando - en línea con la CNMV- que este mantuvo una línea compradora y que incluso sufrió pérdidas, dentro de lo que considera prácticas habituales de los profesionales del trading en el mercado”, zanja la Sala. 

La sentencia acaba concluyendo que la “demandante aporta especulaciones que no encuentran apoyo para sostener que hay evidencias de infracción de normas en materia de abuso de mercado”. Contra el fallo todavía puede interponer PharmaMar recurso ante el Tribunal Supremo.

 

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