Martinsa-Fadesa, cinco años en liquidación y el agujero crece y crece

La compañía, que entró en concurso de acreedores hace exactamente 12 años, elevó su agujero patrimonial en 239 millones en 2018 tras sufrir nuevas pérdidas

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Martinsa-Fadesa cumple 12 años de travesía por el desierto este mismo miércoles. Fue el 15 de julio de 2008 cuando la promotora ya capitaneada por Fernando Martín protagonizó el mayor concurso de acreedores de la historia en España al cargar con un pasivo superior a los 7.000 millones de euros en un proceso que todavía no ha concluido y que sigue ensanchando su agujero patrimonial.

Y es que las últimas cuentas anuales auditadas y depositadas en el Registro Mercantil (correspondientes al ejercicio 2018) revelan que su patrimonio neto negativo ya se eleva hasta los 6.159 millones de euros. Se trata de 239 millones de euros más que los 5.920 millones de euros con los que dio carpetazo al ejercicio 2017.

Ventas a pérdidas

El balance de la compañía se ha visto nuevamente golpeado por la negativa evolución de la cuenta de resultados de la promotora. Según consta en su memoria anual, Martinsa-Fadesa, que entró hace cinco años en una fase de liquidación para la que los propios administradores concursales aseguran que la ley «no establece una duración máxima», registró unas ventas por valor de 73,64 millones de euros en 2018, pero ni siquiera los ingresos obtenidos mediante estas operaciones fueron suficientes para compensar los gastos que iban aparejados a estos movimientos y que ascendieron a 87,46 millones de euros.

Esta situación, unida, entre otras cosas, a unos gastos financieros que en 2018 ascendieron a 78,46 millones de euros (fundamentalmente por el reconocimiento de interés por la deuda concursal) y a unas provisiones de 143,78 millones de euros, provocó que la sociedad sufriese unas pérdidas de 226,55 millones de euros en 2018 (menos de la mitad de los 490 millones de euros que se dejó el ejercicio anterior).

Más de 20 litigios

La compañía se anota en su balance inversiones inmobiliarias como un hotel en León, un aparcamiento en Palma de Mallorca, viviendas en Madrid y sendos campos de golf en Aranjuez y en Miño. Este último iba aparejado en un proyecto conjunto con la que ahora es una de las mayores urbanizaciones fantasma de toda Galicia y que la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) se encarga de comercializar.

Este proceso sigue dejando además cicatrices en Martinsa-Fadesa. La compañía enumera en su listado de posibles riesgos que en un futuro podrían acabar reconociéndose “créditos contra la masa que podrían obligar a Martinsa-Fadesa a realizar desembolsos no previstos” por diferentes los diferentes «procesos judiciales” que tiene pendientes. En concreto, la firma afronta un total 22 procesos civiles de cuantía superior a los 50.000 euros en su contra y entre ellos está el de su urbanización fantasma en Miño a cuenta de las controvertidas expropiaciones.

Además de recoger la sentencia por la cual se eleva de 6,32 a 25,9 euros por metro cuadrado el justiprecio abonado a las personas que fueron expropiadas para levantar esta urbanización, la firma reconoce en sus cuentas que se han “interpuesto reclamaciones tanto en el orden mercantil como civil de los compradores de viviendas en este ámbito, con el resultado de declarar en algunos casos resueltos los contratos y con la consecuencia para la empresa de tener que devolver las cantidades recibidas a cuenta de estos clientes”.

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