Susana de Sarriá, presidenta de Navantia, pone en marcha un nuevo cambio en la cúpula de Navantia y releva al director del astillero de Ferrol / EFE

La falta de Gobierno destruirá 500 empleos en Navantia

Los sindicatos exigen que el futuro Gobierno encargue un buque logístico para evitar un parón que dejaría sin empleo a 500 trabajadores de las auxiliares

Cuenta atrás para Navantia-Ferrol. El astillero de la antigua Bazán ýa divisa en el horizonte la sequía de pedidos que se avecina una vez finalizado el verano. El segundo de los dos buques AOR que construye para la Armada australiana acaba de iniciar la fase de pruebas y se espera que sea botado a finales del próximo mes.

Desde entonces y hasta que a comienzos del 2022 se inicie el corte de chapa de la primera de las cinco fragatas encargadas por la Armada española, el astillero se ve abocado a una sequía de contratos que amenazan con destruir 500 empleos entre las firmas auxiliares de la ría de Ferrol, según las estimaciones de los sindicatos.

Un nuevo contrato del Gobierno

A la espera de lo que ocurra con los contratos por los que Navantia puja en Reino Unido (dos buques de aprovisionamiento de combate) y Estados Unidos (20 fragatas), el comité de empresa exige al Gobierno que dé un paso y encargue a Navantia-Ferrol la construcción de un buque logístico (AOR) como el que está ultimando para la Armada australiana. “Todo el trabajo de ingeniería ya lo tendríamos hecho, solo haría falta que se suministrase el material y el equipamiento”, asegura Javier Galán, reelegido ayer como presidente del comité de empresa de Navantia.

El comité de empresa redobla en las últimas semanas sus conversaciones con los ayuntamientos de la comarca de Ferrolterra. El objetivo es lograr una declaración institucional de alcaldes de distintos partidos políticos en defensa del sector naval ferrolano y presentarlo como aval ante un futuro Gobierno que tarda en conformarse. “Estamos a la espera de que se resuelva la formación de Gobierno para poder reunirnos con representantes del Ministerio de Defensa y presentarles nuestra propuesta”, subraya Galán.

Luz verde de la armada

Los sindicatos se aferran a un contrato puente que permita compensar ese vacío de casi dos años y medio entre el fin del programa para Australia y el inicio de las cinco fragatas F-110. Una solución que contaría con el beneplácito de la propia Armada española, que se erige como aliada de Navantia-Ferrol.

“La Armada ve con buenos ojos la construcción de otro AOR. El Patiño [construído en las instalaciones de la antigua Bazán] ya tiene 25 años y nos consta que desean una renovación en su flota”.

Andalucía

La sequía de contratos de Navantia en Ferrol se extiende también a Fene, que cuenta como principal activo en su cartera de pedidos las cuatro plataformas de eólica marina para el proyecto Kinkardine (inicialmente eran cinco, pero la construcción de una de ellas ha sido desviada a la Bahía de Cádiz).

En sus instalaciones de Andalucía, Navantia está aprovechando las dificultades del astillero de Freeport (Bahamas) para hacerse con una oleada de contratos para la reparación de cruceros. Son casi 40 los pedidos de este tipo que se ha asegurado para los próximos meses.

A ellos se suman el contrato de cinco corbetas para Arabia Saudí en el que ya trabaja el astillero de San Fernando y los 20 upper jackets (especialidad de Navantia-Fene) que Navantia adjudicó a sus instalaciones en Puerto Real. En este último astillero ya han comenzado los trabajos de ingeniería para la construcción Buque de Acción Marítima de Investigación Subacuática (BAM-IS) que la Armada española encargó a comienzos de este año en plena oleada de movilizaciones por la falta de pedidos.

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