Susana Sarriá, presidenta de Navantia

Reino Unido quiere vetar a Navantia en un contrato y dárselo a Babcock

Sindicatos y diputados laboristas y conservadores presionan para que se adjudiquen tres buques logísticos a la UTE de la británica Babcock y no a Navantia

Navantia ve peligrar un megacontrato que ya casi acariciaba. La empresa por la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI) se perfilaba como favorita para adjudicarse la construcción de los tres buques de aprovisionamiento de combate por 1.000 millones de libras (unos 1.150 millones de euros al cambio actual), pero el Brexit se entromete en sus aspiraciones.

La posible entrega de este pedido a una firma extranjera ha causado un cisma en la Comisión de Defensa del Parlamento británico, en la que las dos facciones del Partido Conservador han vuelto a chocar. El diputado tory pro brexit, Mark Francois, ha arremetido contra su propio partido y ha calificado de “ridícula” una eventual adjudicación del contrato a una firma que no sea británica.

Caída de aspirantes

Navantia​, que en un principio llevaría la construcción de estos tres buques en sus astilleros ferrolanos, competía en un principio contra otras cuatro firmas. Se trata de Japan Marine United Corporation, la italiana Fincantieri, la coreana Daewoo Shipbuilding and Marine Engineering y el consorcio compuesto por la británica Babcock, BAE Systems, Cammell Laird y Rolls-Royce.

Las dos primeras ya han dado un paso atrás y se han retirado de la puja por un contrato para el que Navantia se posicionaba como gran favorita. Así lo constataba el propio diario británico The News el pasado mes de diciembre, pero la tensión por el Brexit ha provocado que tanto una facción del Partido Conservador como el grueso de los sindicatos hayan exigido que la fabricación de estos buques corra a cargo del consorcio británico.

La tensión por Gibraltar de fondo

Las críticas de la Confederación de Sindicatos de Construcción Naval e Ingeniería contra Navantia han girado en torno a dos frentes. Por un lado, que la construcción de estos buques no puede quedar en manos de un astillero extranjero por motivos de seguridad nacional. Una cuestión que ha sido desmentida por el propio Ministerio de Defensa británico que ha recalcado que esta excepción solo se aplica a buques de guerra y no a los logísticos como es el caso de estos tres, que pese a estar dotados de cañones Phalanx, contaran con una tripulación civil casi al completo. Una división que el diputado laborista, John Spellar, ha tachado de “ficticia”.

Pero el otro argumento al que se aferran los sindicatos británicos es la supuesta agresión española por las incursiones de barcos en las aguas de Gibraltar. “Nuestros miembros nos dicen que cómo con todo lo que está pasando en Gibraltar podemos premiar con un contrato a una firma española”, aseguró el portavoz del sindicato mayoritario en el naval británico, Ross Murdoch.

Babcock, un viejo conocido

Navantia deberá esperar hasta el próximo año para saber si logra esta ansiada carga de trabajo. Para ello deberá superar a Japan Marine United Corporation y al consorcio del que forma parte Babcock, una vieja conocida en Galicia.

La firma es uno de los socios de la Xunta de Galicia en el aeródromo de Rozas, gestiona los servicios de emergencia médica, salvamento marítimo o lucha contra incendios en toda España y hasta hace unos meses operaba los helicópteros del 061 en Galicia (ahora lo hace Habock tras resultar ganadora del último concurso público).

Al margen de estas actividades, Babcock también cuenta con intereses en el sector naval. La compañía mantiene activo su astillero de Rosyth, en donde construye el portaaviones Príncipe de Gales, y acaba de cerrar su pequeño astillero de Appledore tras finalizar una patrullera para la Armada irlandesa.

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