Flagship de Zara en el paseo de la Castellana de Madrid, en la que trabajó Cándido Hermida
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La carpintería que acabó trabajando en 70 países o la ferretería que aspira a facturar más de 100 millones muestran el filón de montar tiendas de Inditex

Rubén Rodríguez

Economía Digital

Flagship de Zara en el paseo de la Castellana de Madrid, en la que trabajó Cándido Hermida

en A Coruña, 20 de agosto de 2018 (05:00 CET)

Abastecer a Inditex, un grupo con más de 25.000 millones de cifra de negocio, ha sido una puerta de entrada al mercado internacional para muchos proveedores gallegos, que se han convertido en grandes empresas prestando sus servicios a la multinacional de Amancio Ortega.

No solo proveedores tecnológicos, logísticos o talleres de confección. El propio despliegue de los establecimientos de la compañía, 7.500 en todo el mundo, ha contado con un grupo de empresas de confianza que han crecido al ritmo de la red de Zara, abriéndose hueco en la agenda de muchas multinacionales.

Una ferretería que acabó con Tous, Inditex o Desigual

El grupo gallego Malasa, siete empresas dedicadas fundamentalmente a la carpintería y la decoración, es uno de los últimos ejemplos de fuerte crecimiento tras subirse al tren de Inditex. La compañía nació en los noventa como una ferretería de O Burgo, a las afueras de A Coruña, fundada por los hermanos Javier y Antonio Pérez Patiño.

Aquella tienda es hoy un grupo de empresas con unos 50 millones de facturación y en fase de expansión, para la que cuenta con el músculo financiero del fondo con sede en Madrid GPF Capital, que entró este año en el accionariado. Entre los clientes de Malasa están, además de Inditex, Tous o Desigual.

La dieta de engorde de la empresa ha comenzado por la adquisición de uno de sus competidores, Grupo Noa, dedicado al diseño e instalación de mobiliario, avanzó Expansión. Esta empresa opera en cinco países, favoreciendo el proceso de internacionalización de Malasa, y tiene también como cliente a Inditex.

Caamaño, de Inditex a medio mundo

El caso de Malasa se suma a otros más conocidos y con una larga trayectoria de servicios para las tiendas de la multinacional, como Grupo Caamaño, que comenzó su actividad en los ochenta en Culleredo, otro municipio limítrofe al de A Coruña.

Suma más de 500 trabajadores para sostener una oferta integral de montaje de locales comerciales, incluyendo componentes tecnológicos para la vigilancia, la fabricación y el montaje. Tiene presencia en Australia, Shanghai, Rusia, Turquía, Grecia, Rumanía, Polonia, Italia, Austria y Estados Unidos.

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Tienda Zara en la Vía del Corso de Roma, uno de los proyectos de Grupo Caamaño

Los carpinteros de Inditex

También es conocido Cándido Hermida, el eterno carpintero de Amancio Ortega con sede en Ferrol. La empresa nació como un taller de ebanistería en los años ochenta y en los noventa ya estaba haciendo expositores para Tiffany. Bimba y Lola, Springfield o Mango son algunos de los clientes de un grupo que tuvo entre sus encargos el mayor Zara del mundo ubicado en el paseo de la Castellana de Madrid.

La cartera de clientes está fuertemente diversificada, pues incluye hoteles, barcos e incluso la sede del fabricante compostelano Urovesa, uno de los proveedores de referencia del Ministerio de Defensa. Tiene presencia en 70 países.

El otro carpintero histórico de Inditex es Grupo Ramón García, que nació en los setenta como un pequeño taller adosado a la casa de Ramón García Franco. Ahora una empresa internacional con sede en Mesía (A Coruña) y especializada en contract para Zara o Bimba y Lola, entre otros.

Incoga, en plena expansión

De los techos de la Cidade da Cultura, pasando por Caramelo, Luckia o Four Seasons, la empresa Incoga, fundada por Francisco Cernadas Ares a finales de los ochenta, es hoy un grupo con presencia en 35 países y unos 60 millones de facturación.

La constructora trabajó con Zara y Stradivarius en la reforma de sus locales de Oxford Street, pero también con Luckia o en el casino estrella de Comar, el Gran Vía de Madrid. Hasta Four Seasons confió en Incoga para el hotel de Casablanca, en el complejo que levantó Manuel Jove. La compañía abrió este año oficinas en Madrid y México y una nueva delegación en Londres. Prevé dar un salto importante en cuanto a facturación hasta 2022, superando los 100 millones de negocio.

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