Tino Fernández, presidente de Altia

Altia factura el doble, pero recorta sus beneficios al mínimo

La consultora tecnológica de Tino Fernández roza los 70 millones de ingresos en el primer semestre tras la integración de Noesis, pero gana 95.000 euros

Altia bate su récord de facturación en el primer semestre del año tras la compra de la portuguesa Noesis. La consultora presidida por Tino Fernández cerró los seis primeros meses del ejercicio 2020 con una cifra de negocio de 69,7 millones de euros, una cifra que duplica a los 33,7 millones cosechados en el mismo periodo del año anterior.

El crecimiento, logrado en un periodo marcado por la integración de la compañía lusa, contrasta con el ritmo del 3,4% registrado en el primer semestre de 2019, pero, por el contrario, este empuje no se traslada a un beneficio neto que se reduce drásticamente. Y es que Altia ha cerrado los seis primeros meses del año con unas ganancias de 95.844 euros, casi un 97% inferiores a los 3,08 millones cosechados durante el mismo periodo del año anterior.

El beneficio neto de Altia se ha resentido más que su resultado bruto de explotación (ebitda), que pasa de 4,6 a 3,6 millones de euros, algo que se explica por el repunte de amortizaciones hasta los 1,54 millones de euros por la dotación de la amortización del fondo de comercio derivado de la integración Noesis y el pago de una tasa efectiva por impuesto de sociedades del 94,5% sobre su resultado antes de impuestos, lo que se ha materializado en un desembolso de 1,64 millones de euros.

Altia quiere comprar más empresas para crecer

La combinación de negocio con Noesis ha sido uno de los hitos que han marcado el primer semestre de Altia, un proceso que se ha visto alterado como consecuencia del coronavirus. “En un escenario como el descrito, con restricciones a la movilidad, práctica imposibilidad de contacto personal fuera del entorno local, con empleados trabajando en remoto de manera generalizada y con periodos largos de confinamiento, ha sido prácticamente imposible la celebración de reuniones presenciales que favoreciesen el conocimiento mutuo. En consecuencia, las tareas de integración han sido más lentas y dificultosas de lo previsto”, reconocen desde Altia, que, con todo, aclaran que “el sector TIC ha sido de los pocos sectores que a día de hoy se han visto afectados en menor medida por la pandemia. Esto se debe principalmente al soporte que brinda a los negocios mediante la entrega de herramientas que facilitan el teletrabajo, la innovación tecnológica, la mejora de procesos y la digitalización del sector empresarial”.

Altia ha optado por no presentar plan de negocio para este 2020 por el entorno de extrema incertidumbre, pero sí marca alguna de las líneas maestras que seguirá de cara al futuro. En este sentido, el plan de crecimiento pasa, en buena medida, por nuevas adquisiciones. “Al mismo tiempo continúa el proceso de concentración en el sector, tanto a nivel de demanda (búsqueda de simplificación tecnológica y proveedor tecnológico único de referencia) como a nivel de oferta (procesos de concentración societaria), por lo que el crecimiento ordenado no es un mero objetivo y se plantea como la forma en la que hay que competir: se hace estratégicamente necesario ganar tamaño y adquirir nuevas capacidades que permitan entrar en los nuevos mercados que se constituyen o bien en aquellos en los que no se tiene presencia o ésta es anecdótica, para así poder consolidar el proyecto”, explican en su informe semestral remitido al Mercado Alternativo Bursátil (MAB).

Un artículo de J.G.C.

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