Alberto Núñez Feijóo e Íñigo Urkullu, presidentes de Galicia y País Vasco

Vidas paralelas de Feijóo y Urkullu: mismo guión ante el Covid-19

Ante la incógnita de la coincidencia electoral en julio, los presidentes han ido de la mano en medidas como suspender clases o pedir la salida de los niños

Tras superar el pico de contagios, toda España se prepara para una desescalada en la que, por ahora, solo hay consenso en que se realizará de forma asimétrica y gradual. Mientras el Gobierno central deshoja la margarita de que servicios y establecimientos podrán abrir y de qué modo, a comunidades como Galicia se les suma otra tarea adicional: encontrar nueva fecha para los comicios autonómicos que estaban programados para el pasado 5 de abril.

Alberto Núñez Feijóo e Íñigo Urkullu ya buscan hueco en el calendario para unas elecciones que en las tres anteriores convocatorias (desde el año 2009) se celebraron el mismo día y que, en el caso de coincidir, volverían a unir de nuevo los caminos del presidente de la Xunta y el lehendakari vasco, que han aportado recetas casi idénticas para hacer frente a la crisis del Covid-19.

De la emergencia sanitaria a los test

País Vasco fue la primera comunidad en declarar el estado de emergencia. Fue durante la mañana del pasado 14 de marzo cuando aprobó esta medida que le otorgaba capacidad para confinar a la población en sus domicilios, unas horas antes de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciase que el Consejo de Ministros del día siguiente iba a aprobar el estado de alarma. Idéntica decisión tomó Alberto Núñez Feijóo, al declarar el estado de emergencia durante la tarde de ese 14 de marzo, de modo que bares, comercios o cines tuvieron que cerrar en Galicia un día antes que en el resto del Estado para frenar la propagación del coronavirus.

Apenas una semana más tarde, la coincidencia entre ambos mandatarios vino por la vía de los test. Galicia fue la comunidad pionera en implantar los test de Covid-19 sin necesidad de salir del coche. Lo hizo el pasado 21 de marzo, cuatro días antes de que País Vasco siguiese sus pasos y decidiese implantar esta medida en sus centros hospitalarios para reducir así el riesgo de contagio en estas instalaciones.

De la mano en el desconfinamiento

Otro de los puntos en común entre Núñez Feijóo y Urkullu ha tenido lugar con una de las medidas de relajación del confinamiento que entra en vigor este domingo. Se trata de los paseos para los niños menores de 14 años, una medida que inicialmente plantearon el presidente de la Xunta y su homólogo aragonés, Javier Lambán, y a la que posteriormente se uniría Íñigo Urkullu.

Esta presión por parte de líderes autonómicos forzó al Gobierno central a incluir esta medida como la primera de cara a un desconfinamiento para el que Feijóo y Urkullu vuelven a marcar nuevos deberes. El lehendakari vasco ha exigido al Ejecutivo de Pedro Sánchez que permita la apertura limitada de comercios y la salida del domicilio para realizar deporte al aire libre. En estos dos ha coincidido con el presidente gallego, que, en la rueda de prensa posterior al Consello de la Xunta ha pedido, además, que se facilite la rehabilitación de edificios y la reapertura de los talleres de coches.

Críticas a cuenta del BOE

Además de marcar una hoja de ruta al Gobierno para hacer frente al Covid-19, de Feijóo y Urkullu también procedieron las mayores críticas contra el Gobierno de Pedro Sánchez por la incertidumbre que se vivió en la industria sobre cuáles estaban consideradas “servicios y esenciales” durante el permiso retribuíble recuperable.

"No se han medido suficientemente las consecuencias de esta decisión", aseguró Urkullu, que incluso llegó a amagar con reclamar para el País Vasco la capacidad de decidir qué industrias debían cerrar temporalmente y cuáles no ante las dificultades de que algunas de ellas no pudiesen reabrir posteriormente, algo sobre lo que también alertó Feijóo refiriéndose al caso de Alcoa, cuyo paro total habría causado pérdidas millonarios y la habría puesto al borde del cierre.

De la mano en las críticas contra Sánchez y en parte de las recetas para combatir el Covid-19, Feijóo y Urkullu también habían marcado su propio ritmo en una de las decisiones que todavía son competencia autonómica en pleno estado de alarma Se trata de las oposiciones. Galicia, Cataluña, País Vasco y Madrid fueron las cuatro últimas comunidades en aplazar estas convocatorias de empleo público para el próximo año, una decisión que el Gobierno gallego anunció esta misma semana.

Un artículo de Javier G. Casco

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