Antònio Costa, primer ministro de Portugal, y el presidente español, Pedro Sánchez. EFE.

Frenazo del 'milagro' portugués en pleno auge de inversiones gallegas

Numerosas empresas gallegas invierten en Portugal que, no obstante, ve como su economía se desacelera por segundo año consecutivo

La desaceleración de Portugal, confirmada hoy con datos oficiales que cifran el crecimiento de la economía lusa en 2019 en un 2,2 %, viene a dar la razón a aquellas voces que auguraban el fin de ciclo del llamado “milagro” económico portugués, iniciado en 2015 por un alza en las exportaciones y la explosión turística.

Los avisos de instituciones como el Banco de Portugal o el Fondo Monetario Internacional se han hecho realidad en 2019, que cerró con un aumento de la economía lusa del 2,2%, según datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) del país. Segundo año de bajada consecutiva, tras el ascenso iniciado en 2015.

Una desaceleración iniciada en 2018

El INE revisa así el dato preliminar divulgado el pasado día 14, que apuntaba a un crecimiento del 2%. La desaceleración acaba por no ser tan pronunciada para Portugal, que el año pasado se impulsó cuatro décimas menos de lo que lo hizo en 2018, aunque continúa siendo desaceleración.

Las cifras confirman el tropiezo -que ya comenzó en 2018- del ciclo de continuo crecimiento iniciado en 2015, tras haber puesto fin a la recesión y el rescate de la troika, solicitado en 2011.

El país creció en 2015 un 1,8%; en 2016, un 2%, y en 2017 llegó al 3,5%, para empezar a bajar desde ahí. En 2018 lanzó el primer aviso de que bajaba el ritmo, al 2,6% y ahora reduce su empuje en otras cuatro décimas.

Bajada en las exportaciones y el consumo privado

Las explicaciones son idénticas a las del año pasado, una desaceleración de las exportaciones, que pasan de crecer el 4,5% en 2018 a hacerlo un 3,7% en 2019, y también de las importaciones, que mudan del 5,7% al 5,2%.

Baja también el consumo privado, que pierde seis décimas en 2019 y avanza un 2,3%, y que se presenta como una de las principales causas que lastraron el crecimiento, asociado a una caída en la compra de vehículos.

Mejora de las expectativas del Gobierno

El dato, con todo, mejora las expectativas del Gobierno portugués, liderado por el socialista António Costa, que el pasado abril modificó su previsión inicial (que era del 2,2%) y, más moderado, fijó en el 1,9% el crecimiento esperado.

Asumía así que las condiciones que habían impulsado su economía empezaban a relajar su ritmo, no solo con las exportaciones, sino con el turismo, que explotó tras la crisis de seguridad en los países del norte de África a mediados de la pasada década.

A pesar de todo, muchas son las empresas gallegas que han apostado en los últimos tiempos por abordar inversiones en Portugal. Desde Abanca, que acaba de hacerse con el banco Eurobic, hasta Sandra Ortega, que a través de Rosp Corunna, tiene en marcha un proyecto turístico en Troia. La Altia de Tino Fernández, que acaba de digerir, hace unos meses, la tecnológica lusa Noesis, o Megasa, que desde hace años tiene parte de su negocio siderúrgico en Portugal son algunas de ellas. 

Un artículo de Economía Digital Galicia

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