Francisco Conde, conselleiro de Economía, en una reunión con el presidente del comité de empresa de la planta de Alcoa en A Coruña, Juan Carlos López Corbacho / Xunta

La Xunta asume el papel de mediador con los inversores de Alcoa

El conselleiro de Economía, Francisco Conde, asegura que trasladó al Ministerio de Industria el interés de varios inversores en pujar por Alcoa

La insistencia de la Xunta en reclamar al Gobierno central un marco energético estable y competitivo no es simplemente una manera de presionar al rival político. Detrás estaban las llamadas de inversores interesados por las plantas de A Coruña y Avilés, que la multinacional norteamericana pondrá bajo mínimos de actividad – solamente con las fundiciones y sin las cubas de electrolisis-- si antes del 1 de julio no aparece un comprador.

El conselleiro de Economía, Francisco Conde, aseguró que “inversores” se pusieron en contacto con el Gobierno gallego para preguntar por las factorías y que desde la propia Consellería los remitieron al Ministerio de Industria. “Estamos en contacto con el Ministerio y también inversores se han puesto en contacto con la Xunta. Lo que preguntan todos es cuál va a ser el coste energético para saber si podrán asumir la inversión”, explicó Conde en una entrevista en TVG.

La decisión del Gobierno afecta a 5.000 empleos en Galicia

Es la primera vez que el Gobierno gallego admite públicamente contactos con posibles compradores de las plantas de Alcoa. En los próximos meses están en juego más de 300 empleos, los que no se salvarían con la actividad de las fundiciones y el plan recolocaciones de Alcoa, y una de las patas en las que se asienta la producción industrial de A Coruña.

Conde recalcó que lo “más importante es que se pueda mantener la actividad industrial” y que para ello es imprescindible “un precio eléctrico competitivo”. Ya no solo para la planta de A Coruña, matizó, sino también para “5.000 empleos que dependen de la industria electrointensiva” en Galicia, dijo el conselleiro aludiendo a empresas como Ferroatlántica, MegasaCelsa, SLG Carbón o el propio complejo de la multinacional norteamericana en San Cibrao (Lugo). “Tenemos la posibilidad de encontrar una solución definitiva para Alcoa. Lo único que le pedimos al Gobierno es que nuestras industrias puedan competir en igualdad de condiciones con otras industrias europeas”, concluyó.

Marco más favorable para los posibles compradores

Las palabras de Conde coinciden con las manifestaciones del comité de empresa de A Coruña, que la semana pasada y tras una reunión en la Consellería de Economía, aseguró que “no tenía dudas” del interés de inversores por las plantas si se regulaba el mercado energético, en palabras del presidente del comité, Juan Carlos López Corbacho.

De los contactos para interesarse por las fábricas han trascendido hasta la fecha tres nombres, el grupo con base en Suiza Klesh Group; la empresa pilotada por el gallego Clemente González Soler, Alibérico; y la compañía que compró a Alcoa las plantas Amorebieta (Vizcaya), Alicante y Castelsarrasin (Francia) en 2015, Aludium, que está controlada por el fondo Atlas.

Las perspectivas para todas ellas parecen mejores ahora por el compromiso de la multinacional norteamericana de dotar 40 millones, 20 en cada planta, para reactivar las cubas de electrolisis, y por las medidas que pueda implantar el Gobierno hasta julio para abaratar el coste de la energía, incluida la concreción el Estatuto del Consumidor Electrointensivo.

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