Reunión de las empresas electrointensivas con planta en Galicia con el conselleiro de Economía, Francisco Conde / Xunta

La Xunta plantea una lluvia de exenciones eléctricas para salvar Alcoa

El conselleiro de Economía, Francisco Conde, llevó a Madrid una batería de medidas consensuada con la industria para abaratar el coste de la energía

En la batalla por evitar el cierre de Alcoa y blindar a la industria de alto consumo energético ante el riesgo de deslocalizaciones no solo hablan la multinacional y el Gobierno central. También la Xunta ha dicho la suya en la maratoniana reunión del pasado martes que se cerró sin acuerdo y que debía haberse reanudado el miércoles. Sin embargo, la compañía canceló la cita al ser convocada en el Ministerio de Empleo por motivos que una y otra parte rechazaron desvelar.

En aquel encuentro, el conselleiro de Economía, Francisco Conde, llegó con un documento bajo el brazo que resume las propuestas de la Xunta para abaratar el coste energético de la industria. No afecta de manera directa a la decisión de Alcoa de cerrar las plantas de A Coruña y Avilés, pues la multinacional culpa a “problemas estructurales y tecnológicos” de las factorías, pero sí que es fundamental a la hora de encontrar un comprador o evitar casos similares en empresas importantes para Galicia, como Ferroatlántica, Celsa o las propias plantas de Alcoa en Lugo.

Abaratar la tarifa de manera retroactiva desde el 1 de enero

El paquete de medidas se compone fundamentalmente de exenciones y rebajas en los distintos tramos de la tarifa eléctrica que paga la industria y fue previamente consensuado con empresas electrointensivas que operan en Galicia. Como avanzó este medio, la Xunta mantiene un diálogo con Intasa, Megasa, Finsa y SLG Carbón, además de las anteriormente mencionadas.

Las propuestas del Gobierno gallego pretenden acortar el plazo de seis meses para la puesta en marcha del decreto de medidas urgentes impulsado por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, que incluye la creación del estatuto del consumidor electrointensivo y que, si Alcoa no da su brazo a torcer, entrará en vigor con las plantas ya cerradas. De hecho, el propio documento asegura que las medidas tienen encaje en la normativa española y comunitaria y deberían aplicarse de manera retroactiva desde el pasado 1 de enero, “independientemente de su fecha de aprobación”.

Dos exenciones, una rebaja en la factura y ayudas

La Xunta plantea liberar a la industria electrointensiva de la parte regulada de los pagos por capacidad, una compensación a las productoras de energía para que mantengan excedentes que eviten cualquier corte de suministro; y también eximir a las empresas de alto consumo eléctrico de las aportaciones al Fondo Nacional de Eficiencia Energética, otro de los pagos que se repercute en la factura.

Además, el Gobierno gallego propone una rebaja en los peajes de acceso, dicho de otro modo, el coste de la distribución de la electricidad. Plantea reducir un 90% el coste para aquellos consumidores estables y que más del 55% de su consumo anual se realice en el periodo 6. Este periodo es el tramo en el que la electricidad es más barata, por ejemplo, cuando se produce de madrugada o en los meses de verano, principalmente agosto.

Adicionalmente, la Xunta insta al Gobierno a convocar las ayudas compensatorias por los derechos de emisión de CO2 al comienzo de cada año y que se abone el máximo autorizado en pagos trimestrales.

Finalmente, el Gobierno gallego pide que se elaborare un estudio sobre las pérdidas técnicas de energía que soporta la industria electrointensiva. A partir de este documento, propone que las empresas tengan la opción de imputar los coeficientes de pérdidas de energía, como se hace actualmente, o bien las pérdidas técnicas “realmente soportadas”, dice el documento.

El consumidor “híper-electrointensivo”

Las cinco medidas anteriores estarían enfocadas a mitigar el coste de la energía, pero la Xunta también plantea una taxonomía de las industrias de alto consumo eléctrico, a las que propone clasificar por la relación entre el consumo eléctrico y el valor añadido; y por la proporción del consumo que realizan en periodos de baja demanda eléctrica.

“Estes factores permitirían clasificar a los consumidores electrointensivos en diversas categorías, dentro de las cuales debería reconocerse la figura del consumidor hiper-electrointensivo”, dice el documento de la Consellería de Economía, en alusión a aquellas empresas que soportan el mayor coste.

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