Trabajadores de Alcoa durante una protesta en Madrid ante el Ministerio de Industria / EFE

La falta de acuerdo deja a Alcoa al borde del cierre

El rechazo de los trabajadores a la propuesta de la multinacional da vía libre a Alcoa para decidir el futuro de las fábricas y ejecutar los despidos

El día clave para el futuro de las plantas de Alcoa en A Coruña y Avilés transcurrió exactamente igual que todos los anteriores, con protestas en la calle y desacuerdo en los despachos. La dirección de la multinacional y los sindicatos mantuvieron otra maratoniana reunión hasta la medianoche. A cierre de esta edición todavía no había terminado.

La compañía planteó suspender temporalmente la salida de dos tercios de la plantilla, es decir, eliminar el ERTE que puso sobre la mesa la pasada semana para unos 500 empleados, los que quedarían después de las prejubilaciones, las recolocaciones y los 200 empleos que salvaría la continuidad de las fundiciones de las dos factorías. Salvo el ERTE, el trato era el mismo. Si el 30 de junio no aparecía un comprador para las plantas, todos serían despedidos con una indemnización de 45 días por año trabajado y entrarían en un plan de recolocación gestionado por una empresa externa, Lee Hecht Harrison.

Los sindicatos rechazan la última propuesta de Alcoa

Los sindicatos rechazaron la propuesta pues seguían negándose a negociar cualquier medida que implicase el despido de dos tercios de la plantilla, algo que ya habían manifestado la pasada semana. Por otro lado, tampoco confían en la continuidad de las plantas solamente con la fundición, una actividad que, según les trasladó la propia empresa, conllevaría unas pérdidas de 4 millones al año por planta. En ese atasco esmorecía el último día antes de la finalización del periodo de consultas del ERE. A partir de este miércoles, Alcoa tiene vía libre para decidir en quince días el futuro de las plantas y de los trabajadores, aunque hasta el momento había mostrado voluntad por pactar los ceses.

Buena parte del desacuerdo radicaba en la negativa a la propuesta de la plantilla, que había pedido a la multinacional que provisionase los costes del ERE y entregase las plantas al Gobierno para que este pudiera buscar con tranquilidad a un inversor. También en este aspecto habría hecho alguna cesión Alcoa, pues estaba dispuesta a dejar una dotación millonaria para la reactivación de las series de electrolisis, la maquinaria de mayor consumo energético que debería pararse para continuar la actividad solamente con la fundación. 

Trabajadores de Alcoa aguardaron en la puerta del edificio, ataviados con bandaras y pancartas de las protestas que volvieron a arreciar este martes, frente al edificio del Servicio de Empleo donde se celebraba la reunión. 

Un artículo de Rubén Rodríguez

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