El empresario Ramiro Carregal, fundador de Frinsa / EFE

Frinsa gana una millonada y entra en la élite de las conserveras

Frinsa encaja la alerta por la intoxiación con una de sus conservas tras ganar 36 millones y convertirse en la séptima mayor compradora mundial de atún

Todo eran buenas noticias para el incombustible Ramiro Carregal hasta que el pasado viernes la Agencia de Seguridad Alimentaria hizo pública una alerta sanitaria por una lata de atún de DIA elaborada por Frinsa. La conservera llegó al lance, que aparentemente nada tuvo que ver con sus procesos productivos, tras firmar uno de los mejores ejercicios de su historia en cuanto a ventas y beneficios.

El grupo de Ribeira, uno de los grandes proveedores europeos de marca blanca para distribución, ganó 31,1 millones, un 40% más que en 2017, y rompió la barrera de los 500 millones de facturación. La apuesta por la internacionalización, creando una red de filiales en el exterior, y el crecimiento de los mercados italiano y alemán permitieron a Frinsa dar un salto cualitativo, aumentando en casi 100 millones (un 25% más) las ventas registradas en el curso anterior.

Frinsa distribuye más de 540 millones de latas de atún al año

La compañía, el séptimo mayor comprador de atún del mundo con más de 150.000 toneladas procesadas al año, cuenta con ocho filiales en el extranjero tras la constitución de dos nuevas sociedades en Portugal y Rumanía, que se suman a las de Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Polonia y Singapur. El grupo de Ramiro Carregal, que ahora tiene como consejero delegado a su hijo Jorge, vende más de 540 millones de latas de atún al año.

El ebitda del grupo se situó en los 45 millones, el patrimonio neto acaricia los 100 millones a pesar de la generosidad de la compañía en cuanto dividendos a cuenta; y los activos alcanzaban a cierre de ejercicio los 312 millones. Frinsa, que da empleo a unos 1.400 trabajadores, ya factura más en el exterior que en el mercado doméstico. En España y Portugal logró unos ingresos de 221 millones, mientras que en el resto de europa alcanzó los 275 millones.

Frinsa se endeuda para crecer en el exterior

Precisamente, para impulsar las inversiones y el despliegue hacia mercados exteriores, Frinsa acumula deuda. Las amortizaciones pendientes a corto plazo con entidades de crédito se elevaron de 64 millones a 112 millones en un año, mientras que el conjunto del pasivo se elevó hasta los 200 millones, muy por encima de los 138 millones de cierre de 2017. "La capacidad de generación de tesorería fruto de la explotación normal del negocio es muy alta", defiende Frinsa en su memoria anual, añadiendo que tiene una "gran capacidad de endeudamiento" como demuestra "que no posee ningún bien hipotecado".

La empresa, que además de abastecer a DIA provee de marca blanca a distribuidoras como Carrefour o Alcampo, está satisfecha con el rumbo tomado: "Creemos que la gestión ha sido francamente buena: generamos una tesorería muy elevada en las actividades de explotación y financiación que se ha destinado a inversiones, a reducir otra deuda, a aumentar el capital circulante y sólo al final a repartir dividendos", dice en el informe de gestión del ejercicio 2018. 

"Somos conscientes de que va a ser muy dificil mantener los beneficios de 2019 en los niveles alcanzados en los últimos años, pero incluso un nivel de beneficio inferior nos permitira ver el futuro con tranquilidad", añade Frinsa. 

Un artículo de Rubén Rodríguez

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