El presidente de Ferroglobe, Javier López Madrid | EFE

Ferroglobe, aún peor desde la venta de las centrales gallegas

La compañía controlada por Grupo Villar Mir sigue en crisis y pierde 258 millones pese a la venta de las centrales gallegas y de la fábrica de Cee-Dumbría

Ferroglobe, el productor de ferroaleaciones que controla el grupo Villar Mir, cerró su último ejercicio con 258 millones en pérdidas. La entrada en números rojos evidencia el mal estado de salud que arrastra la compañía y que ha intentado paliar con ventas y refinanciaciones de su deuda, de 430 millones a cierre de ejercicio.

Entre las desinversiones estuvo la planta de Ferroatlántica de Cee-Dumbría (A Coruña) y la concesión de las centrales hidroeléctricas asociadas a la instalación y desplegadas por el río Xallas. La operación, cerrada con el fondo TPG Sixth Street Partners por 170 millones, no fue suficiente para disimilar el negativo devenir de la empresa.

El ebitda cayó desde las cifras positivas de 2018 a un resultado negativo de 217 millones, mientras que las ventas alcanzaron los 1.435 millones, frente a los 2.007 millones del ejercicio precedente. Ni siquiera en el tercer trimestre, cuando se imputaron los ingresos por la venta a TPG, logró el grupo obtener beneficios, pues cerró con pérdidas de 125 millones.

Nuevo plan de rescate

La directora financiera de Ferroglobe, Beatriz García-Cos, reconoció que los resultados del cuarto trimestre fueron “decepcionantes”, para una empresa todavía importante para Galicia, pues mantiene una planta en Sabón (A Coruña) y tiene el compromiso de adquirir la totalidad de la producción de las instalaciones de Cee-Dumbría.  “Se está desarrollando un nuevo plan estratégico con el objetivo de devolver a la rentabilidad a la compañía”, aseguró la directiva.

Ferroglobe lleva tiempo desinvirtiendo en activos no estratégicos para obtener liquidez y corregir su importante deuda. En el último año logró reducirla en 75 millones de dólares y, sobre todo, realizó diversas operaciones de refinanciación en sus líneas de crédito y logró un nuevo préstamo rotativo con mejores condiciones para tener algo más de oxígeno. Estas operaciones de liquidez eran el objetivo fundamental de las desinversiones acometidas por el grupo.

Las acciones de la compañía están en mínimos del año, cotizando por debajo de los 0,8 dólares. La capitalización de Ferroglobe, en torno a los 120 millones, está por debajo de lo que pagó TPG por las centrales hidroeléctricas gallegas.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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