Protesta de la CIG contra la proliferación de falsos autónomos en el sector cárnico / CIG

Coren y Sada se juegan millones en el caso de los 'falsos autónomos'

Las empresas regularizan unos 1.300 falsos autónomos en Galicia; los tribunales decidirán si Coren, Sada o Cogal deben pagar cuatro años de cuotas atrasadas

Grupo Sada fue la última en sumarse a la oleada de regularizaciones que están acometiendo las empresas del sector cárnico en Galicia que se nutrieron durante años de falsos autónomos. La Inspección de Trabajo, a raíz de un aluvión de denuncias canalizadas por los sindicatos –primero de la CIG a raíz del conflicto de Frigolouro en O Porriño y después de CC.OO. y UGT--, dio esta consideración a los trabajadores procedentes de cooperativas de trabajo asociado que ejercían como autónomos integrados en la plantilla del cliente. En la práctica, trabajaban como uno más del personal, pero fuera del convenio, pagando por su cuenta la Seguridad Social y sin derecho a vacaciones o finiquito.

Desde que Trabajo comenzó a levantar actas y dar altas de oficio en el régimen general, en Galicia se han regularizado más de un millar de falsos autónomos. Solamente Coren contrató a 1.100 en sus centros de Ourense, O Porriño y Lugo (Novafrigsa). Sada, filial de la multinacional Nutreco, sumó otros 120 este febrero, después de que lo hicieran también Cogal o el matadero de Suavi en Fazai (Lugo).

Todos recurren contra la Inspeccion 

La más diligente en la tarea ha sido Coren, el grupo ourensano con una facturación de 1.000 millones anuales. Según los sindicatos, el más de un millar de trabajadores se incorporaron respetando antigüedad y acordando horarios. La más problemática ha sido Sada. De hecho, la CIG acaba de denunciar que los falsos autónomos se incorporaron en una suerte de proceso de selección de nuevos trabajadores, asumiendo cambios de horario y sin antigüedad. Los que no estaban trabajando en ese momento, no fueron regularizados, lo que supone, a juicio de los sindicatos, un despido encubierto.

En ambos casos, los falsos autónomos procedían de la cooperativa catalana Servicarne, uno de los mayores suministradores de trabajadores para el sector en toda España que ahora ve peligrar su modelo de negocio y la continuidad de la sociedad. En todo caso, todas las empresas han recurrido la resolución de la Inspección de Trabajo, por lo que la batalla se prolongará durante mucho tiempo en la vía judicial.

Una millonada en juego

No es poco lo que se juegan empresas como Coren o Nutreco, que recibirán, si las previsiones no fallan, las primeras resoluciones a sus recursos entre junio y julio de este año. Además de la carga del incremento de plantilla, la Inspección de Trabajo dictamina que deben asumir las cotizaciones sociales de los últimos cuatro años. A esto se suman los recargos, que según fuentes sindicales son del 20%, y las posibles sanciones.

Las mismas fuentes indican que las actas fijan un importe superior a los 10 millones en ambos grupos para la total regularización de los falsos autónomos.

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