Los trabajadores de Alcoa creen que la multinacional no intenta chantajear al Gobierno, como en anteriores ocasiones, sino que tomó la decisión del cierre / EFE
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A diferencia de anteriores amenazas, los trabajadores asturianos creen que esta vez Alcoa no está presionando al Gobierno

Economía Digital Galicia

Los trabajadores de Alcoa creen que la multinacional no intenta chantajear al Gobierno, como en anteriores ocasiones, sino que tomó la decisión del cierre / EFE

en A Coruña, 20 de octubre de 2018 (22:18 CET)

La diferencia con anteriores amenazas de Alcoa, que lleva casi cinco años coqueteando con cerrar o vender sus plantas españolas, es abrumadora. Así lo consideran los trabajadores de la planta de Avilés, que explican que no hay ningún tipo de comunicación con la dirección de la multinacional.

El responsable de la factoría asturiana, Sergio Sobrido, criticó este silencio de la empresa, con la que "no hay comunicación ninguna", y  lo interpreta como que, a diferencia de anteriores ocasiones, Alcoa "no está jugando un órdago con la clase política, sino que tiene una decisión clara".

Las anteriores crisis en las factorías habían estado vinculadas al precio de la energía en España y a las primas que recibe la multinacional por el sistema de interrumpibilidad. Cuando estas descendían, la amenaza de cierre volvía a planear sobre las factorías.

Alcoa como industria de enclave

Es por este motivo que los trabajadores llevan tiempo demandando un marco energético estable y competitivo, sin eludir por ello las críticas a Alcoa. El presidente del comité de empresa de A Coruña, López Corbacho, describió así la operativa de la compañía: "Viene a explotar las instalaciones, saca rendimiento y después se va a otras localizaciones. No le interesan los complejos industriales que adquirió, 11 en 1998 de los que quedan 4".

Este es el problema de fondo, según los trabajadores, que proclamaron durante la multitudinaria manifestación: “Alcoa es gallega, Alcoa es asturiana”. La plantilla de Alcoa en A Coruña cuenta con cerca de 380 empleos directos --serían 500 si la producción no se hubiese reducido en 2012--, y la de Avilés con algo más de 300, con lo que el cierre afectaría a unas 700 personas. Sin embargo, el efecto del cierre en el área coruñesa alcanzaría a cerca de "1.000 familias", ha valorado López Corbacho, entre talleres e industrias que dependen casi exclusivamente de esta factoría.

El temor se extiende a San Cibrao

Entre los manifestantes, han estado en primera fila más de un centenar de trabajadores de Avilés y operarios procedentes de la planta de San Cibrao, con el objetivo de mantener "un frente común". La "preocupación" se extiende así a la planta de San Cibrao, porque se percibe "una progresión de Alcoa", que mantendría ahora solo sus plantas en Lugo, ha lamentado el responsable del comité, Xosé Paleo.

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