Centro comercial de El Corte Inglés en Santiago. Foto: Santiago Turismo

Absuelto el exjefe de El Corte Inglés acusado de acoso sexual

El magistrado reconoce “proposiciones sexuales” y tocamientos del jefe de planta, pero no con la intensidad necesaria para incurrir en un delito penal

El Juzgado de lo Penal número 1 de Santiago ha absuelto al exjefe de planta de El Corte Inglés de Santiago, quien estaba acusado de delitos de acoso sexual y laboral y que fue despedido por la compañía en febrero de 2017. El juez considera probado que el acusado, entre 2012 y 2016, en el lugar y horario de trabajo, dirigió a la denunciante "comentarios relativos a su físico o forma de vestir" y que le mostró "algunos vídeos o fotos jocosos de contenido sexual".

Excepcionalmente también le tocó la cintura o las piernas por encima de la ropa "de forma fugaz y cauta, sin aproximarse a zonas erógenas" y le realizó insinuaciones y proposiciones de carácter sexual. Estas conductas, a juicio del magistrado, no se enmarcan dentro del ámbito de protección propio del ordenamiento laboral, no dentro de la tipificación del acoso sexual y laboral del Código Penal.

La denunciante es una extrabajadora del centro comercial compostelano, a quien El Corte Inglés, a través de su protocolo interno contra el acoso –CITSA-- reconoció que sufría una situación de acoso sexual en el centro. La sentencia, sin embargo, indica que en el ámbito penal no existe delito.

No hubo una situación "intimidatoria, hostil o humillante"

El juez subraya que "la pura solicitud de favores de naturaleza sexual en el ámbito laboral no es delictiva", pues esa petición debe tener una consecuencia que provoque a la víctima "una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante".

Ese factor, según explica el juez, permite "deslindar el auténtico acoso sexual del ataque contra la libertad sexual, que por realizado en un determinado contexto (laboral o docente) no se eleva, automáticamente, a la categoría de acoso". En este caso, según el juez "no existe prueba concluyente de presión laboral excesiva sobre la denunciante ni de trato discriminatorio".

"No basta que la solicitud sitúe a la víctima en un contexto sexual no deseado o no querido, sino que ha de generar un contexto que objetivamente sea gravemente irrespetuoso con su dignidad, honor o intimidad o un contexto gravemente hostil", recalca el magistrado, quien concluye que la denunciante no era objeto de una conducta del acusado frente a los demás compañeros "tan brutal, cruel, humillante u hostil susceptible de ser calificada de una intensidad lesiva para la dignidad humana suficiente para su encuadre en el acoso moral penal".

Un artículo de Economía Digital Galicia

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