Centro de El Corte Inglés en Santiago. Foto: El Corte Inglés

El Corte Inglés: lágrimas y nuevas denuncias de acoso en pleno juicio

Cuatro empleadas relatan ante el juez que sufrieron acoso por parte de un exjefe de planta de El Corte Inglés en Santiago, que niega las acusaciones

Este martes ha quedado visto para sentencia el juicio contra un exjefe de planta de El Corte Inglés de Santiago acusado de acoso laboral, acoso sexual y delito contra la integridad moral. La denunciante, Isabel Fraga, y otras tres trabajadoras del centro comercial compostelano declararon ante el juez que el antiguo responsable de planta les profería comentarios soeces y les mostraba vídeos de contenido sexual. Dos de ellas aseguraron que también les propuso mantener relaciones sexuales y que realizaba “tocamientos” inapropiados.

J.M.C.D, el acusado, fue despedido por la compañía en febrero de 2017 una vez que la Comisión Instructora para el Tratamiento e Investigación de Situaciones de Acoso (CITSA), el protocolo interno del grupo para estos casos, concluyó que existía el acoso sexual que denunciaba la empleada. La Fiscalía pide ahora penas de prisión de 7 meses y 12 meses por los delitos de acoso laboral y sexual para el exjefe de planta; mientras que la acusación particular eleva la petición de penas hasta los 4 años al solicitar el máximo de las condenas tipificadas y añadir un delito contra la integridad moral.

El comportamiento que llevó a esta situación al antiguo responsable de planta fue descrito por la denunciante y otras tres trabajadoras, llamadas a testificar por la acusación. Aseguraron que era habitual que les dijera frases de contenido sexual o les mostrase vídeos pornográficos, llegando a proponer a sus subordinadas encuentros sexuales. “Me propuso irme a un hotel, que podíamos ir en coche y no nos iba a ver nadie y mi marido no se iba a enterar”, aseguró Isabel Fraga, cuya pareja era también un alto cargo en El Corte Inglés de Santiago cuando se produjo el acoso.

El juicio y los nuevos testimonios sobre casos de acoso sexual en el establecimiento de la compañía se producen a un mes de que el director del grupo en Galicia y Asturias, Javier Esteban, declare como investigado por un posible delito de acoso laboral tras otra denuncia presentada por Isabel Fraga y su marido, Manuel Cao, quienes consideran que la cúpula del centro comercial consintió el acoso por su afinidad con el exjefe de planta. Con excepción de Esteban, el resto de altos cargos investigados en la causa –el jefe de personal de Galicia, el director del centro comercial y el responsable de personal-- fueron cesados el año pasado. Con estos tres compartía el acusado partidos de padel y comidas con regularidad, según quedó constatado durante el juicio.

El temor a "represalias" frenó las denuncias de acoso en El Corte Inglés

Una de las testigos de la acusación, I.C.G.M., aseguró que cuando estaba embarazada de su segunda hija el jefe le dijo que “es el momento para hacerlo, ahora no te puedes quedar preñada”, además de apuntar a tocamientos y roces innecesarios. Explicó que no denunció estas situaciones, que se produjeron cuando estaban “a solas”, porque “tenía miedo” de que la echaran del trabajo. Atribuye al exjefe de planta la frase “tú no sabes quién soy yo” como uno de sus comentarios característicos, algo en lo que coincidieron otras dos testigos.

Una de ellas, S.C.R.A., del departamento de Oportunidades, manifestó que también recibió ofrecimientos sexuales por parte del acusado, que le dedicaba frases como “¡Vaya tetas tienes!”. Rompió a llorar en la sala, definió a su antiguo jefe como un “depredador” y admitió que se sentía sola, sin fuerzas para denunciar y con temor a posibles “represalias”. Finalmente, M.P.F.S., trabajadora de Atención al Cliente en la misma planta, coincidió al describir la conducta de su entonces superior. “Me decía cosas como que con esta boca tenía que tener contento a mi marido porque tenía que hacer maravillas”, afirmó. Ninguna de ellas declaró haber presenciado el acoso a la denunciante, Isabel Fraga, hecho en el que hizo hincapié el abogado defensor.

El relato de la defensa: "El dinero está detrás de todo"

La defensa, por su parte, atribuyó las acusaciones contra el exjefe de planta a un clima laboral conflictivo provocado por las comisiones de venta en el departamento de electrodomésticos, uno de los más “jugosos” del establecimiento en esta materia. Según este relato, la denunciante y su grupo de afines, uno de los “bandos” que se habían formado en la planta, se sentían perjudicados por el trato favorable que daba el acusado a otras compañeras y que le permitían mejores puestos o mayores comisiones. “El dinero subyace en toda esta problemática. Isabel (Fraga) veía que otras compañeras tenían más ventas que ella y que, pese a ser la mujer de un jefe, no la trataban como debían”, relató el abogado defensor en su alegato final.

Presentó además ocho testificales – seis trabajadores, una clienta SAP (Sistema de Atención Preferente) y un vigilante de seguridad-- que aseguraron que el comportamiento del exjefe de planta era bueno y diligente y que nunca vieron comentarios soeces o situaciones de acoso de ningún tipo durante su jornada laboral. Además, definieron al acusado como un jefe resolutivo y exigente. Por el contrario, consideraron que la denunciante se mostró reacia en ocasiones a acatar las órdenes de su superior.

Para la defensa, además del clima de tensión, detrás de la denuncia estaría el despido de otro trabajador, A.R.M., en 2015. Próximo a Isabel Fraga y formado en derecho, este trabajador sería el que instigó la denuncia contra el acusado, a quien culpaba de su cese. El abogado defensor llegó a asegurar que tanto la denunciante como las otras testigos habían sido “manipuladas” por este antiguo empleado, que perseguía una venganza contra su exjefe y contra la propia empresa.

El ex jefe de El Corte Inglés niega el acoso

La declaración del acusado, J.M.C.D, encajó en este relato, pues aseguró que mantenía una relación “cordial” con la denunciante hasta 2015 --cuando se produjo el despido de su compañero—y que el clima fue posteriormente más tenso debido al descontento laboral provocado por la obtención de comisiones de venta.

Negó que hiciera proposiciones sexuales a las empleadas, aunque reconoció compartir por whatsapp imágenes de contenido pornográfico “que circulaban por la planta” y hacer comentarios como “qué morritos me traes”, aunque no otras que refirieron las testigos. Juzgó como “normal” su comportamiento, lo que fue motivo de reproche por parte de la Fiscalía, quien entiende que “no tiene un criterio adecuado sobre la relación que debe mantener con sus subordinados”.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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