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Al retraso en las obras se suma a una investigación judicial por regalos de las constructoras a funcionarios y cargos de Adif

Ana Pastor y Núñez Feijóo visitan las obras del AVE en Ourense / Xunta

en A Coruña, 18 de febrero de 2017 (05:00 CET)

El AVE a Galicia ha tenido tantas fechas para su puesta en funcionamiento como políticos se han puesto al frente del Ministerio de Fomento desde la etapa de José María Aznar. El retraso acumulado en la millonaria infraestructura, agravado por el año de interinidad política, es solamente una de las taras que arrastra el proyecto, salpicado ahora por los importantes sobrecostes de las obras y la investigación judicial sobre una red de sobornos que salpica a las constructoras.

Es este último punto el más novedoso, pues la investigación de actuaciones corruptas por parte de Isolux Corsán --la compañía que puso en marcha la naufragada planta de T-Solar en Ourense-- y de cargos de Adif, se había limitado hasta la fecha a Cataluña. Sin embargo, los informes de la Guardia Civil sobre el caso, extienden las prácticas sospechosas por el territorio español, incluídos tramos del AVE a Galicia.

Fútbol y hormigón en Ourense

Dicho informe, que desveló El Pais, atribuye a Corsán el pago de un viaje al director de obras del AVE a Ourense para que asistiera con su "acompañante" a la Supercopa de Europa en Niza, un regalo de 1.500 euros que incluiría el viaje, las entradas y el alojamiento.

Corsán se adjudicó el tramo Ourense-Amoeiro y la Guardia Civil sospecha que el obsequio al alto cargo tenía como objetivo salvar una necesaria revisión de la obra al detectarse que el tipo de hormigón empleado "no ofrecía la resistencia necesaria para el encofrado".

Sobrecostes

La investigación se centra en dilucidar si se produjeron sobornos a funcionarios de Adif para que dieran luz verde a los sobrecostes que alegaba la constructora ym antes de extenderse al resto del Estado, se centraba en las obras de la estación del AVE en La Sagrera (Barcelona). En el caso del AVE a Galicia, los sobrecostes están por determinar, pero se sabe con seguridad que existen, algo habitual en obras de tanta magnitud.

Unidos Podemos, que pidió una investigación sobre los desvíos presupuestarios de la alta velocidad, cifró en diciembre del año pasado en 2.000 millones los sobrecostes del AVE a Galicia. También el año pasado, en un amplio reportaje elaborado por La Vanguardia, fuentes de Adif reconocían que los tramos de alta velocidad en ejecución, entre ellos varios de la conexión gallega, sumaban unos 500 millones de sobrecostes.

Conflictos

Las propias constructoras dieron cuenta de esta problemática en diversos choques con Fomento. Uno de los más virulentos sucedió hace ahora un año, cuando Ana Pastor reconoció que se habían parado obras "en casos puntuales" por falta de medios, aunque la amenaza de las grandes adjudicatarias fue la de parar las conexiones de Galicia y el País Vasco si no se atendían las moficaciones y los costes adicionales generados.

Más cerca de Galicia, en el tramo Portocamba-Cerdedelo, las obras de las empresas de Florentino Pérez, Dragados y Tecsa, también estuvieron paradas por las discrepancias en la solución constructiva de los viaductos, pues el plan que proponía el grupo ACS encarecería notablemente la obra. El conflicto estuvo enquistado desde la etapa de Ana Pastor y fue heredado por Íñigo Gómez de la Serna.
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