Obras de Adif en el corredor gallego

Los sobornos de Isolux por el AVE a Galicia llegan al juzgado de Ourense

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La juez investiga si Isolux-Corsán pagó el viaje a la Supercopa de fútbol de un alto cargo de Adif en Galicia

A Coruña, 07 de marzo de 2017 (05:00 CET)

Los juzgados de instrucción de Ourense son los encargados de investigar parte de la red de presuntos sobornos destapada por una jueza de Barcelona, en las obras que corresponden al AVE a Galicia en su tramo Ourense-Amoeiro. En el centro de la trama, la constructora Isolux-Corsán, que habría abonado viajes, regalos y otras prebendas a responsables públicos de obas repartidas por media España.

En concreto, ocho juzgados repartidos por Ourense, Madrid, León, Oviedo, Trujillo, Valladolid, Murcia y El Vendrell (Cataluña) se encargan ahora de desbrozar el camino abierto por la jueza de Barcelona. En mayo de 2014, la fiscalía destapó el caso y activó una operación contra el fraude en los sobrecostes ferroviarios. Todo arrancó por el AVE a Cataluña.

El AVE a Galicia

Inicialmente, fueron nueve los responsables detenidos de Adif e Isolux-Corsán, la adjudicataria de un tramo del trazado en Barcelona. Más tarde vendrían más casos. La Guardia Civil llegó a arrestar al director de línea del Noreste y al delegado de la constructora en Barcelona. Según la versión del fiscal, a la que dio verosimilitud la jueza, los implicados actuaron “en connivencia” para cuadrar presupuestos inflados y sobreprecios.

En el caso de Galicia, según desveló el diario El País, Isolux-Corsán habría abonado viaje, alojamiento y entradas al partido de la Supercopa de fútbol de Niza, celebrado en agosto de 2010, al director de obra de Adif en el tramo Ourense-Amoeiro, según la juez. La constructora había encontrado dificultades en las obras, adjudicadas inicialmente por 125 millones, y, siempre según la jueza, trató de conseguir un modificado del proyecto por los supuestos sobrecostes invocados, "un proceso que estuvo plagado de irregularidades", según la juez.

Isolux-Corsán, en la etapa de Luis Delso al frente de la compañía, llevó a la quiebra uno de los proyectos más subvencionados que se recuerdan en Galicia. Y estaba en Ourense. Se trataba de T-Solar, que finalmente quebró y despidió a unos 170 trabajadores en San Cibrao das Viñas, donde tenía su sede.

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