Alberto Cáceres, CEO de Trison, llegó a la compañía al poco tiempo de entrar Portobello en su capital

La pegada del capital riesgo en Galicia: 640 millones y subiendo

Los fondos invirtieron el año pasado 66 millones en empresas gallegas y elevan a 637 millones el valor de las compañías que controlan, según datos de ASCRI

La huella de los fondos se agranda en el tejido empresarial gallego. Así lo constata el último informe anual de la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión (ASCRI). En él se pone de manifiesto que este tipo de sociedades ya controlan empresas gallegas valoradas en 637 millones de euros.

Esta cifra no tiene en cuenta la operación de compra de Ferroatlántica por parte de TGP (por 170 millones de euros), que previsiblemente elevará la cantidad por encima de los 800 millones de euros. La pesquera Iberconsa (que pasó de manos de Portobello a Platinum), la pizarrera Cupa Group (en manos de Carlyle), la auxiliar de Inditex, Trison, o la cadena de gimnasios Sidecu (ambas propiedad de Portobello) son algunos de los ejemplos de empresas gallegas que han visto cómo un fondo de inversión se colaba en su accionariado en los últimos años.

66 millones en 2018

Esta oleada de operaciones ha provocado que Galicia se encarame a la sexta posición del ranking de comunidades con más presencia de fondos de inversión en su tejido empresarial. Tan solo Madrid (9.286 millones de euros), Cataluña (5.673 millones), País Vasco (1.478 millones), Comunidad Valenciana (1.358 millones) y Baleares (1.230 millones) la superan.

Galicia mantiene su posición en el ranking respecto al año anterior tras haber visto cómo los fondos de capital riesgo y private equity desembarcaban en 48 nuevas empresas en 2018 con una inversión valorada en 66 millones de euros, un 53,5% más que los 43 millones registrados el año anterior.

El tirón de las startups

Galicia es una de las comunidades que más operaciones de este tipo ha registrado, pero, a cambio, estas son también de muy bajo importe (apenas 1,4 millones de euros cada una). Una de las explicaciones está en el minifiundismo que caracteriza al tejido empresarial gallego y otra, en el foco que los inversores han puesto sobre las startups gallegas.

Y es que 14 de estas operaciones han ido a parar a empresas en fase seed (la más incipiente en el ciclo de vida de una empresa) y 21 a startups, acaparando de manera conjunta más de la mitad del total.

Un artículo de Economía Digital Galicia

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