Francisco Arteche, consejero delegado de Grupo Euskaltel

La guerra del fútbol costó 5.000 clientes a Euskaltel

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El grupo de la cablera gallega R no logra ensanchar su base de clientes al desentenderse de la guerra por los derechos del fútbol para no subir los precio

en A Coruña, 06 de noviembre de 2018 (05:00 CET)

Con unos buenos resultados, incluido un incremento del beneficio neto del 41%, Euskaltel no sale de su particular periodo de transición de cara a preparar el salto a nuevos mercados. Cosecha escepticismo de los inversores, que este lunes premiaron a la compañía con una anecdótica revalorización del 0,34% tras presentar las cifras del tercer trimestre. El grupo que integra a la cablera gallega R y a la asturiana Telecable da por hecho que no recuperará hasta 2019 los usuarios que se dieron a la fuga el año pasado, y no será hasta entonces cuando comience a incrementar los ingresos en el área residencial.

Lo que la propia compañía definió en declaraciones a este medio como una “guerra de promociones” entre Movistar y Vodafone, impulsada por la batalla de los derechos de emisión del fútbol, ha supuesto un nuevo revés en esta tarea durante los meses de julio y agosto. En ese periodo el grupo perdió 5.100 clientes en el segmento residencial, a razón de 2.100 en julio y 3.900 en agosto, según los resultados remitidos a la CNMV. En septiembre, cuando la tempestad amainó, registró 1.100 altas netas.

El número de clientes se mantiene plano

Euskaltel defiende su tibia posición en la batalla por el fútbol como la manera de no subir los precios a los usuarios. “El Grupo Euskaltel fue el primer operador que decidió eliminar la carga extraordinaria del coste de fútbol en TV, para evitar un sobrecoste a sus clientes. Ello, unido al hecho de que Telecable haya renunciado a emitir la Liga de Campeones desde su plataforma de TV, motivado también por el excesivo encarecimiento de la emisión de contenidos de fútbol en televisión, ha tenido como consecuencia que la base de clientes del Grupo se mantenga prácticamente plana durante los nueve primeros meses del año”, dice la compañía.

De hecho, las altas netas se redujeron en lo que va de año un 0,3%. "Durante 2018 todavía nos estamos recuperando del retroceso en la base de clientes residenciales de 2017. Pero, una vez estabilizada la evolución en nuestra base de clientes en 2019, nuestros ingresos en el segmento residencial volverán a crecer", reconoció el consejero delegado, Francisco Arteche.

A la espera de la expansión y de Zegona

El dueño de R no juega al fútbol, por lo menos, no a esos precios, pero tiene entre ceja y ceja estabilizar y ensanchar lo que llama clientes de alto valor, los que tienen entre tres y cuatro productos contratados con la compañía. Este tipo de usuario supone el 69% de la base de clientes de Euskaltel, lo que le permite incrementar los productos vendidos a pesar de reducir clientela. En lo que va de año elevó en 39.000 el número de contratos.

Ese dato y las buenas cifras económicas son el aval que tiene la compañía para iniciar su expansión a otros territorios más allá de Galicia, Asturias, País Vasco y su todavía joven incursión en Navarra. Euskaltel espera ganar 90.000 nuevos clientes en 2022 fuera de sus tres plazas de referencia. Hay presión dentro del grupo para que este plan se acelere o, cuando menos, para que convenza a los inversores y repunte el valor en bolsa. Así lo advirtió Zegona, cuando anunció su intención de convertirse en el primer accionista de la compañía por encima de Kutxabank mientras criticaba abiertamente la gestión de Arteche y su equipo.  

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