Un peaje de la AP-9

La dueña de la AP-9 quiere Brisa, la mayor autopista portuguesa

Globalvía está en las quinielas, junto a Abertis y fondos internacionales, para hacerse con Brisa, la mayor gestora de autopistas de Portugal

Globalvía, la dueña de Audasa a través de su posición accionarial en Itínere, ha salido de compras. Según informan medios lusos y españoles, la compañía habría puesto los ojos en Brisa, la mayor concesionaria de autopistas de Portugal. Aunque, por el momento, desde Globalvía guardan silencio, numerosas voces del sector dan por hecho que se ha presentado al proceso de puja abierto para hacerse con el 80% de la compañía lusa. El suyo, no obstante, no es el único nombre en las quinielas. Abertis, así como el fondo francés Ardian, los australianos Macquarie e IFM y el canadiense Caisse Dépôt también figuran en la lista de potenciales interesados.

En las últimas semanas, Globalvía habría estado analizando el proceso de venta abierto, que se estima ronda los 1.500 millones de euros. Brisa es la gran concesionaria de autopistas de Portugal. Gestiona 17 autopistas, 6 carreteras nacionales y otras tantas rutas adicionales. Cuenta con seis concesiones (Brisa Concessão Rodoviária BCR, Atlantico, Litoral Oeste, Baixo Tejo, Brisal y Douro Litoral) y, además, suma participaciones en distintas empresas de áreas de servicio y sistemas de cobro.

Venta de un 80% de Brisa

La noticia saltó a finales del pasado mes de octubre. Entonces la prensa portuguesa se hizo eco de la intención del grupo del empresario José de Mello y del fondo Arcus de sacar a la venta, cada uno, una participación del 40% en Brisa. El fondo de infraestructuras saldría del capital de la gestora de autopistas, mientras que el empresario luso dejaría de tener el control de la concesionaria, aunque permanecería como accionista de referencia al retener un 20% de su accionariado.

Según informaron entonces, el proceso de venta se llevaría a cabo de forma conjunta. La intención de los dos grandes accionistas es que el traspaso se cierre en la primera mitad de 2020. Los vendedores llevan ya semanas trabajando con sus bancos de referencia para colocar esta participación. José de Mello lo hace con Rothschild y Caixa Banco de Investimento, mientras que Arcus es asesorado por Morgan Stanley y el Millennium BCP Investment Banking.

Aunque las negociaciones se llevan a cabo con discreción, estaba previsto que en las primeras semanas de diciembre las firmas interesadas en hacerse con Brisa presentasen sus ofertas indicativas (no vinculantes) para entrar en el proceso de venta.

Si Globalvía se hiciese con Brisa, pasaría a tener en su cartera las grandes autopistas del norte y oeste peninsular (Galicia y Portugal). En la comunidad gallega, Globalvía se ha convertido en la reina de las autopistas ya que es accionista de las cuatro grandes vías gallegas: la AP-9 a través de Audasa, las autonómicas AG-55 y AG-57 con Autoestradas de Galicia y la AP-53 a través de Acega. No obstante, y aunque en este momento tiene más del 40% de Itínere, se encuentra inmersa en una guerra judicial por tomar el control de la dueña de la AP-9.

Enfrentamiento por Itínere

El pasado verano la compañía elevó hasta el 40,4% su participación en Itínere al comprar el 0,3% del capital del grupo de autopistas que permanecía en manos de Abanca Seguros y Vidacaixa por un importe de 3,35 millones de euros. Con este movimiento, la firma de concesiones que dirige Juan Béjar reforzaba ligeramente su posición en Itínere en medio de la 'batalla' judicial que tiene abierta desde 2018 con el fondo Corsair por el control de esta empresa, propietaria de la Autopista del Atlántico.

Los dos accionistas de Itínere están enfrentados desde que en julio de 2018 Globalvía alcanzara un acuerdo para hacerse con la participación del 55% de la empresa comprando las participaciones que entonces tenían Sacyr, Abanca y KutxaBank y, posteriormente, Corsair, como primer accionista de la compañía de autopistas con un 38% del capital, ejerciera su derecho a igualar la oferta, si bien sólo igualó la correspondiente a Sacyr y no las del resto de socios.

Esta situación derivó en un conflicto judicial por hacerse con la mayoría de Itínere en el que, de momento, Globalvía va por delante. El pasado mes de septiembre, un laudo arbitral emitido por la Corte de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Madrid anulaba el derecho de tanteo en el que se amparó Corsair para comprar el 15,5% de Itínere que Sacyr ya había comprometido con Globalvía.

Presencia en Portugal

Por otro lado, el mercado portugués tampoco es desconocido para Globalvía. De hecho, posee un participación del 96% en Transmontana, la sociedad concesionaria encargada de la construcción y explotación de la autopista de peaje mixto entre Vila Real y Bragança. Durante el pasado año, la intensidad media diaria fue de 6.819 vehículos (la de la AP-9 alcanzó el pasado año los 21.202 vehículos diarios entre Tui y Ferrol). 

Además, en suelo portugués también es dueña del 100% de la sociedad que explota, en régimen de peaje en sombra, la autovía entre Abrantes y Guarda. Esta concesión incluye la explotación de cinco gasolineras. En explotación desde el año 2005, la intensidad media de tráfico apenas supera los 6.000 vehículos.

 

 

Un artículo de Economía Digital Galicia

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