Trabajadores de Alcoa en A Coruña protestan por la falta de un modelo energético estable | EFE / archivo

El Gobierno se carga las primas eléctricas que necesita Alcoa

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Los trabajadores de Alcoa advierten de que los cambios que propone el Gobierno en la nueva subasta de interrumpibilidad complican su supervivencia

A Coruña, 13 de marzo de 2018 (04:55 CET)

Se confirman los peores temores de las industrias electrointensivas gallegas. El Gobierno vuelve a cambiar las reglas del juego de la interrumpibilidad, y no lo hace para dotar al sistema de mayor estabilidad, sino todo lo contrario. Empresas como Alcoa, Megasa o Ferroatlántica vuelven a estar en la cuerda floja.

El principal motivo de preocupación de estas compañías es la eliminación del bloque de 90 MW que, según la propuesta por la que se regula el mecanismo competitivo de asignación del servicio de gestión de la demanda de interrumpibilidad, será sustituido por un nuevo producto de 40 MW.

Esta medida, de llevarse a cabo (los perjudicados aún están a tiempo de alegar) supondrá en la práctica una mayor competencia para hacerse con estos nuevos bloques, ya que pujarán por ellos empresas que no alcanzaban los 90 MW y se veían obligadas a luchar por los bloques de 5 MW. Además, el precio de salida será presumiblemente mucho menor, y eso que en la anterior subasta ya se había rebajado considerablemente.

Empresas que no alcanzaban los 90 MW se sumarán ahora a la puja por los bloques más grandes

Por otro lado está el aspecto temporal. Las empresas llevan años pidiendo un nuevo sistema que, al menos, les permita planificarse a largo plazo. Sin embargo, ésta será la segunda subasta en menos de un año y todo hace presagiar que no será la última de 2018, puesto que el período a cubrir son solo siete meses, del 1 de junio al 31 de diciembre del presente ejercicio.

Decepción entre los trabajadores

Los sindicatos de Alcoa ya han puesto el grito en el cielo. El secretario general de la Sección Intercentros de CCOO en Alcoa, José Manuel Gómez, reconoce que los cambios propuestos asestan un “golpe grave” a la aluminera. “No voy a decir que vayamos a estar abocados a algo fatal pero pinta bastante mal”, apunta.

“Si los precios de salida son más pequeños, el resultado es que tendremos una menor ayuda al coste eléctrico, y si no hay ningún mecanismo paralelo, nos hará muchísimo más difícil poder sobrevivir”, advierte el dirigente sindical.

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