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El impacto de la reforma eléctrica en las centrales de Ferroatlántica ha castigado el resultado de explotación, que cayó a la quinta parte en los últimos 20 año

en A Coruña, 16 de marzo de 2017 (12:39 CET)

Ferroatlántica pone cifras a uno de sus argumentos centrales para vender las centrales hidroeléctricas gallegas, decisión que ha provocado multitudinarias protestas entre los trabajadores del grupo en Cee y Dumbría. Las cifras que maneja la compañía de Villar Mir indican que el resultado de explotación de las hidroeléctricas se situó en 2015 en los 6,2 millones. Es la quinta parte del que obtenían hace dos décadas, 28,8 millones.

La compañía explica que el impacto de la reforma energética, que puso fin a las primas que recibían las instalaciones en el régimen especial eléctrico, contribuyó decisivamente en el desplome de los resultados. Sin embargo, matiza Ferroatlántica, “las fábricas de ferroaleaciones incrementaron su resultado de explotación desde los 7,4 millones de euros de 1996 a los 27,9 millones de 2015”.

Ferroatlántica sostiene que la aportación de las fábricas es "2,5 veces" superior a la de las centrales hidráulicas

En los últimos cinco años, la aportación de las plantas ha superado “en más de 2,5 veces” a la de los activos hidráulicos. En esta situación y teniendo en cuenta los cambios en el marco regulatorio, la compañía decidió catalogar a las centrales como activos no estratégicos y buscar comprador.

La operación está pendiente de la autorización de la Xunta para desagregar los activos y cuenta con la oposición de los grupos parlamentarios gallegos y de los trabajadores de Cee y Dumbría, que llevan meses protestando contra la decisión de Ferroatlántica. Alegan que la rentabilidad de las fábricas está estrechamente vinculada a la actividad de las centrales, pero además, que es ilegal segregar los activos por las condiciones de la concesión, opinión que también sostuvo Alberto Núñez Feijóo.

Ante la movilización social, Ferroatlántica está tratando de convencer a propios y extraños de la conveniencia de la venta. Sostiene que no afectaría a las plantas. En cambio, la inyección de liquidez sí que permitiría ejecutar el plan industrial que puso sobre la mesa, con inversiones de 150 millones y la construcción de una fábrica de silicio solar en Arteixo.

 

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