El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, en una visita a la central térmica de Endesa en As Pontes acompañado por Borja Prado

Endesa, sobre el futuro de As Pontes: “Examinamos todas las opciones"

Endesa prueba nuevos combustibles para mejorar la eficiencia de la central de As Pontes y evitar tirar a la basura los 200 millones que invirtió

La muerte de las centrales térmicas está anunciada desde hace tiempo, pero Endesa no pensó que llegara tan rápido. La compañía programó una inversión de 217 millones en sus instalaciones de As Pontes (A Coruña) para alargar la vida de la central más grande de España más allá de 2030, adaptando el complejo a las exigencias ambientales de Bruselas. Con cerca del 80% de la inversión ejecutada, según cifró la Xunta, la térmica de As Pontes acumula meses bajo mínimos de actividad, expulsada del mix de generación al no poder competir con energías más baratas debido al coste disparado de los derechos de emisión de CO2.

“Examinamos todas las opciones”, dicen en el grupo que preside Juan Sánchez Calero, que este miércoles vio como un centenar de trabajadores de la industria auxiliar que sostiene la central se movilizaban en As Pontes para pedir al Gobierno y a la empresa una solución. La compañía está introduciendo nuevos combustibles para intentar abaratar costes en el complejo, pero ni siquiera lo publicita demasiado porque no está claro que el nuevo sistema vaya a solucionar el entuerto. “Estamos intentando introducir nuevos combustibles más baratos, como biomasa o lodos de depuradora, para mejorar la eficiencia de la central”, explican.  

Mientras tanto, en As Pontes la actividad lleva al ralentí más de cuatro meses. Según el sindicalista Alberte Amado, delegado de la CIG, la previsión de la empresa es terminar el ejercicio con 1.400 horas de funcionamiento, frente a las 7.000 u 8.000 horas de trabajo al año que venía realizando la central.

La térmica de Endesa será la última que permanezca activa en Galicia una vez que Gas Natural cierre Meirama en 2020. Tiene un impacto decisivo en la economía de la comarca, donde inyecta unos 75 millones al año en su entorno directo a través de la compra de mercancías, contratación de servicios y pago de impuestos. La compañía tiene otra térmica en Almería para la que anunció también más de 200 millones de inversión y que se encuentra en una situación similar.

Sin Gobierno no hay soluciones de urgencia para la térmica

La parálisis de la central térmica tiene difícil reanimación. El incremento acelerado de los costes de CO2, que se encarecieron un 200% en los últimos años, y la falta de Gobierno en España que pueda aplicar medidas paliativas amenaza con hacer crónico el parón, según explican fuentes del sector.

Las empresas creen que por la vía de la fiscalidad se puede favorecer a que las térmicas que han ejecutado inversiones resistan la negativa situación de mercado.  La retirada del llamado céntimo verde, el impuesto de hidrocarburos que ya se anuló para la generación con gas pero no al carbón, es una de las medidas que pondrán sobre la mesa, según las mismas fuentes. Precisamente, la bajada de precio del gas natural es uno de los factores que ha empujado a la térmica fuera del sistema al perder competitividad respecto a las centrales de ciclo combinado.

Otra de las fórmulas para allanar el camino a la térmica es el incremento de los pagos por capacidad, las compensaciones a las eléctricas por la disponibilidad para generar energía y asegurar el suministro a precio razonable en horas de fuerte demanda. Sin embargo, ninguna de estas medidas, explican fuentes del sector, se puede estudiar y negociar con un Gobierno que está todavía por formar y no tiene un sencillo encaje dentro del proceso de descarbonización que impulsa Europa.  

Un artículo de Rubén Rodríguez

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