La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, en una imagen de archivo. EFE/Emilio Naranjo/Archivo

El Gobierno ofreció a Alcoa comprar la fábrica y venderla a Liberty

Xunta y Ministerio de Industria cargan contra Alcoa por actuar de “mala fe” y presionan para que rectifique: “La decisión perjudica a todas las partes”

El Gobierno se ofreció para comprar la planta de aluminio de Alcoa en San Cibrao (Lugo), la última factoría de aluminio primario de España, para luego venderla a Liberty House. La operación se realizaría a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), la dueña de Navantia o Correos, y permitiría desatascar la negociación entre la multinacional norteamericana y el grupo de Sanjeev Gupta, que cerca estuvo de saltar por los aires a mediados de la pasada semana.

“La operación cumplía todos los requisitos legales tanto españoles como a nivel comunitario”, señaló el Ministerio de Industria en un comunicado conjunto con la Xunta. Sin embargo, Alcoa rechazó la propuesta, igual que hizo “sistemáticamente” con todas las ofertas que se pusieron encima de la mesa, dicen el Gobierno gallego y el Ejecutivo central.

Alcoa actuó con "mala fe"

Ambas administraciones acusan a Alcoa de actuar con “mala fe” y le piden que rectifique su decisión y que acepte alguna de las propuestas que le han planteado. "No existen argumentos que puedan justificar una decisión que perjudica a todas las partes, especialmente a los trabajadores y trabajadoras de Alcoa San Cibrao y de la industria auxiliar", insisten.

También lamentan las consecuencias sobre las familias de los empleados y el resto de la comarca de A Mariña. El comunicado detalla que Alcoa decidió romper las negociaciones una hora antes de que finalizara el plazo acordado con Liberty, que vencía el domingo a las 12 de la noche.

Sin embargo, explican, la multinacional rechazó mantener negociaciones directas con el grupo británico desde el pasado martes. Fue entonces cuando el Gobierno planteó la compra de la factoría lucense, ejerciendo como intermediario para traspasarla a Liberty “inmediatamente”.

Reyes Maroto y Francisco Conde trasladaron su “decepción” al comité de empresa de la planta de San Cibrao.  Recalcaron que seguirán trabajando para conseguir un acuerdo que garantice los puestos de trabajo “y las capacidades productivas de la planta”, de tal manera que “no se pare la producción”, en una aparente alusión a la posible hibernación de las cubas de electrolisis que pretende Alcoa. 

Un artículo de R. Rodríguez

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