Protesta de los trabajadores de Isidro de la Cal en Cambre en su primera jornada de huelga indefinida, que paralizaron al realizarse la venta y suspensión del ERE

El Gobierno gallego, a la busca de inversores para Isidro de la Cal

El conselleiro de Industria reconoce la situación de “dificultad” que atraviesa la empresa, que ha solicitado la entrada en concurso de acreedores

La crisis que atraviesa la empresa coruñesa Isidro de la Cal ha llegado hasta el Parlamento gallego. Mientras que fuera del Pazo do Hórreo, los trabajadores de la compañía de transformación alimentaria se manifestaban para demandar una solución que evite que se acometa un ERE que supondría la salida de gran parte de la plantilla, en el hemiciclo, el conselleiro de Economía, Francisco Conde, garantizó que la Xunta trabaja para “identificar posibles inversores” y dar viabilidad a la compañía.

El conselleiro reconoció la situación de dificultad que vive la empresa, atenazada por la gran deuda que acumula. Los sindicatos aseguran que la deuda global de todo el grupo se eleva por encima de los 70 millones de euros, si bien la dirección de la compañía, de momento, solo reconoce una deuda bancaria de la matriz, Isidro 1952, que ronda los 27 millones de euros. A esto habría que sumar la deuda a los proveedores y a la propia Xunta de Galicia, que ha reconocido que entre préstamos participativos y avales suma unos 23 millones de euros.

Los trabajadores, que se han manifestado a las puertas del Parlamento, indican que, desde que la semana pasada fracasó el intento de compra por parte del empresario coruñés Carlos García Martín, “nada más se sabe” sobre otro posible comprador.

Sin cobrar desde noviembre

Los empleados se encuentran en una situación límite. Llevan sin cobrar desde noviembre. Además, reclaman que con la entrada en concurso de acreedores (que, previsiblemente, se oficializará estos días) se suspendan el ERE en marcha, que tiene paralizado hasta el día 30. De llevarse a cabo supondría el despido de 136 de los 225 trabajadores de la compañía. Proponen que se les aplique, si fuera necesario, un Expediente de Regulación de Empleo Temporal (Erte), con el que, al menos, los trabajadores mantendrían paro.

La plantilla reclama soluciones que garanticen la viabilidad de los seis centros de trabajo de Isidro 1952. Se trata, en concreto, de la fábrica de congelado, ultracongelado y fabricación de productos del mar del polígono del Espíritu Santo, en Cambre; piscifactorías de truchas de Carballo, Baio y Louro; el criadero de rodaballo de Lorbé, en Oleiros, y el criadero de besugo de Valdoviño.

Historia de una compra que no fue

La venta anunciada hace quince días al actual propietario de Feca-Neón, Carlos García Martín, quedó en agua de borrajas. Si bien el empresario llegó a reunirse con la plantilla y a hacer declaraciones públicas sobre el futuro de la compañía de transformación alimentaria, la pasada semana, la dirección de Pablo García-Gascó anunció a los trabajadores que el acuerdo quedaba revocado al no cumplirse parte de los pactos alcanzados. En el año 2003, y según publicó este medio, García Martín fue condenado por la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña a una pena de prisión de cuatro años y seis meses por un delito continuado de estafa, "siendo de especial gravedad el valor de lo defraudado", según la sentencia, y por un delito continuado de falsedad en documento mercantil. Además, La Opinión de A Coruña publicó declaraciones de empleados de Feca-Neón y Óptica Galega (otro de sus negocios) que aseguraban llevar varios meses sin cobrar.

 

Un artículo de Economía Digital Galicia

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