Astillero de Navantia en San Fernando
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Los costes incurridos por Navantia antes de la firma del contrato para logar las corbetas con Arabia Saudí suman 25 millones de euros

en A Coruña, 19 de septiembre de 2018 (05:00 CET)

El contrato de las corbetas para Arabia Saudí, firmado por Navantia este año y en las últimas semanas en el aire en un clima general de rectificaciones por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, es algo más que un asunto crítico dentro del plan estratégico de la compañía. Y es que la no materialización de ese acuerdo puede salirle muy caro al astillero público, en pleno proceso de renovación de su consejo de administración. En concreto, al menos 25 millones están en juego, que son los que ya ha se ha dejado el astillero público en el proyecto.

Cuando todavía no había logrado las corbetas, y mostraba la firme convicción en lograr el contrato con Arabia Saudí, Navantia incurrió en determinados gastos que define en su memoria como "costes de producción y prestaciones directamente relacionados" con el proyecto de las corbetas. La compañía cifró esos costes en 25 millones de euros, de un importe total de productos en curso, es decir, proyectos en similar situación o en fase de presentación de ofertas, de 33,5 millones que imputa en su balance.

Recuperar los 25 millones

Todo esto se incorporó a la cuenta y al balance de la compañía pública al cierre de 2017, a meses de la firma del contrato con Arabia Saudí, que se ha retrasado varios años. En ese momento, la compañía tenía la convicción de que el proyecto de las corbetas saldría adelante. Por tanto, los administradores de Navantia, según reza en su memoria pública, mostraban su confianza en "la recuperabilidad de los costes hasta la fecha incurridos"; es decir, esos 25 millones de coste imputado a la producción y prestaciones relacionadas con las corbetas.

Todo parece indicar que la paz ha vuelto a las relaciones diplomáticas entre España y Arabia Saudí una vez que el propio Pedro Sánchez desmintiese a su ministra de Defensa públicamente el pasado domingo, en una entrevista televisada, al asegurar que no frenaría la venta de unas cuatrocientas bombas de precisión a Arabia Saudí, como pretendía Margarita Robles. Esas declaraciones pacificaron los ánimos en el astillero público, tanto en Cádiz como en Ferrol, días después, además, de que los propios directivos de Navantia se desplazasen a Arabia Saudí para recomponer la situación. Sin embargo, la dirección de la compañía ya sabe que, al margen del coste diplomático para España, cuál sería el agujero en sus cuentas de no salir adelante las corbetas.

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