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Miles de ciudadanos participan en las tareas de extinción para frenar el avance del fuego hacia las casas

en A Coruña, 16 de octubre de 2017 (06:00 CET)

En la catástrofe del Prestige estuvieron limpiando las playas. En el accidente de Angrois, socorriendo a los heridos. En las tragedias siempre aparecen héroes anónimos. También los hubo en el infausto domingo en el que una ola de incendios se llevó la vida de tres personas. En múltiples localidades, con las llamas próximas a las casas, los vecinos se organizaron para combatir el fuego. Poco más se podía hacer en un ambiente irrespirable, con las viviendas sumergidas en humo.

Fue en este escenario en el que se vivieron escenas de pánico ante el avance incontrolable de las llamas. También en las carreteras cercadas. La A-52 y la AG-57 estuvieron cortadas a causa del humo atrapando a los vehículos en un prolongado atasco. Un caos.

El fuego se acercó a las viviendas y los vecinos se acercaron al fuego. Estaban peleando en plena madrugada. “Hoy no dormiremos y mañana... veremos”, decía un vecino de Baiona en declaraciones a La Sexta tras regar el tejado de su casa, que continuaba en peligro. Del Parador de la turística villa, que fue desalojado, salieron los extintores que intentaban frenar las llamas que se acercaban al inmueble.

Una imagen de una cadena humana por la que circulaban cubos de agua en Valadares (Vigo) se popularizó en las redes sociales. El mismo comportamiento en la ciudad olívica, cuando las llamas entraban al casco urbano por Navia.

Con el operativo contra incendios exigido al máximo, superado por las condiciones climatológicas, los propios ciudadanos combatían el fuego que amenazaba la ciudad olívica y lograron sofocar uno de los focos registrado en el Parque do Castro. La solidaridad llegó también de municipios colindantes, en donde ciudadanos se movilizaron para ayudar a las tareas de extinción.  

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