El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y el vicepresidete económico, Francisco Conde, en la presentación de los proyectos que optan a fondos europeos de reconstrucción. Xunta de Galicia.

Análisis: el Fondo de Recuperación y Galicia

¿La Xunta lleva a Bruselas 108 proyectos para impulsar una nueva economía o son una suma inconexa de iniciativas sin intención transformadora?

Acaba de presentar Feijóo un programa de 108 proyectos identificados con el fin de beneficiarse del Fondo de Recuperación Europea. Calculan que pueden recibir cerca de 10.000 millones de euros para ayudar a su financiación. Son 108 proyectos que salen de sugerencias, no sabemos en qué proporción, de empresas se supone que con presencia en Galicia y de la propia Xunta. Después de once años de pasividad en materia económica, Feijóo parece haber detectado la oportunidad, bastante obvia por otra parte. En estos once años, la economía gallega ha sufrido una continua pérdida de peso en el conjunto de la economía española, la marcha de gente joven cualificada y una lamentable evolución de la pirámide poblacional. A pesar de ello, año tras año Galicia dejó sin aplicar un alto porcentaje de los fondos asignados al país por los programas europeos.

¿Recuerdan ustedes el Plan E de Zapatero y Elena Salgado? En aquel caso, el Gobierno español había solicitado a los municipios proyectos para invertir 8.000 millones de euros y reactivar la economía. Aunque los proyectos de la Xunta nada parecen tener que ver que aquella tómbola de Zapatero, el proceso seguido guarda preocupantes semejanzas. Un gobierno está obligado a diseñar una política económica a partir de un diagnóstico certero; es a partir de ahí cuando se deben articular los programas de acción.

La economía gallega necesita una transformación completa, ese debe ser el gran proyecto. Una de las señales más evidentes: Galicia es la región europea con un peor nivel de aprovechamiento de sus recursos. Basta con considerar unas cifras elementales: tiene menos de 400.000 hectáreas dedicadas a cultivo, unas 450.000 a pastos, más de 500.000 hectáreas de eucaliptos y alrededor de 900.000 hectáreas de tierra cultivable sin explotar. Su Superficie Agraria Útil (SAU) es del 21%, menos de la mitad del promedio español. Este desastre incalificable es sistemáticamente ignorado no solo por la Xunta sino incluso por la mayoría de foros de análisis económico del país.

Galicia, por otra parte, crece en dos polos concretos de cierto desarrollo, A Coruña y Vigo, mientras que el resto del país se sume en una parálisis aguda; presenta unos índices de I+D a la cola de Europa, carece de un sistema integrado de innovación, muestra unos ratios de productividad reducidos por mor de la pequeña dimensión media de las empresas, un escaso uso de la tecnología, un comercio exterior concentrado en dos únicos sectores, una deficiente (inexistente más bien) red de ferrocarril interna, una precaria -en términos comparativos- red de telecomunicaciones, un medio rural abandonado, un medio natural maltratado con alevosía... ¿Responden los 108 proyectos a esta realidad o son una suma inconexa de iniciativas sin intención transformadora?

Si el Gobierno gallego tuviese una política económica integradora de su territorio, recuperadora de su medio rural, de fomento al comercio de proximidad (baza fundamental ante crisis como la que estamos viviendo), respetuosa con el medio natural y conducente a un incremento de su competitividad, habrían incorporado con prioridad absoluta acciones similares a las que relaciono a continuación:

  1. Al menos duplicar la superficie dedicada a cereales, en coordinación con los propietarios de las tierras, cooperativas y empresas de raíz agraria, centros de investigación y universidades, ingenieros y técnicos agrícolas y ayuntamientos.
  2. Al menos duplicar la superficie dedicada a hortalizas, tubérculos y legumbres con un esquema de desarrollo similar al expuesto en el punto anterior.
  3. Sustituir el eucalipto, especie exótica invasora de mínimo impacto en las cadenas de producción de alto valor añadido, por especies autóctonas que permitan, además de la regeneración del medio natural y el paisaje, multiplicar el valor añadido de la cadena de producción (castaños, robles, olivos, avellanos, almendros, frutales...).
  4. Llevar a cabo un programa amplio de recuperación del medio natural (una línea destacada en el Fondo), reforzando las reservas naturales, erradicando el eucalipto, regenerando los ríos y saneando y recuperando las rías.
  5. Refuerzo absoluto, diríamos refundación, de los precarios centros tecnológicos de especialización agroalimentaria que existen en Galicia tomando como referencia el Instituto de Investigación de Wageningen en los Países Bajos.
  6. Programa de recuperación de especies marinas (pescados, moluscos, crustáceos) con pérdida de ejemplares en las últimas décadas, en especial aquellas en riesgo de extinción. 
  7. Análisis de las cadenas de producción básicas de la economía gallega, desde la disponibilidad de recursos naturales hasta la comercialización del producto de valor añadido, y cobertura de los escalones intermedios mediante proyectos de cooperación público-privada.
  8. Un programa ambicioso de rehabilitación de vivienda con objetivo de eficiencia energética y especial incidencia en el medio rural.
  9. Programa para la implantación de una extensa red de energía distribuida que permita la producción descentralizada de energía y el autoconsumo y un programa complementario para el despliegue de las tecnologías de almacenamiento energético.
  10. Crear el ferrocarril de cercanías entre las comarcas gallegas hoy peor comunicadas así como las vías que enlacen los puertos, aeropuertos y carreteras gallegas principales.

Viendo que por una vez hay medios disponibles, es cuestión de añadir lo que falta: actitud y capacidad. ¿Han sido identificados los 108 proyectos en clave de país o están inspirados en los intereses de grandes empresas y las pautas del poder central? Los iremos viendo en el futuro inmediato.

Un artículo de Marcelino Fernández Mallo

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