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Banco Popular se venderá por entre 4.000 y 5.000 millones, monto que deja fuera de juego al grueso de interesados

Ismael García Villarejo

Emilio Saracho (c), presidente de Banco Popular, en la junta extraordinaria de accionistas del banco, en febrero. EFE/Mariscal

Madrid, 17 de mayo de 2017 (13:42 CET)

Banco Popular necesita entre 4.000 y 5.000 millones en vena antes del 31 de diciembre de 2017. El nuevo presidente, Emilio Saracho, tomó conciencia de ello a los pocos minutos de relevar a Ángel Ron así que trabajó en dos escenarios. Venta o ampliación de capital. La constatación de que levantar tal importe entre accionistas sería una tarea prácticamente imposible activó la vía de la venta. Pero las exigencias dinerarias son las mismas. De modo que el Popular se traspasará a 1,2 euros por acción. Cada fracción transita por el mercado a 0,7 euros (+1,43%) pero esa cifra, la de 1,2 euros por derecho, es la que se ha comunicado a los interesados en la mañana del miércoles como referencia.

Consecuencia: habrá una próxima ampliación de capital en la banca española pero la organizará el hipotético comprador del Popular. El gobierno español presiona para que la operación alcance tales volúmenes y Saracho juega con esa red de seguridad. El ministro de economía, Luis de Guindos, añadió a Bankia en la ecuación no por su interés real –está inmersa en la absorción de BMN y encorsetada por Bruselas—, sino para comprometer a los dos grandes –Banco Santander y BBVA— y por su condición de comodín, sólo apelable si la alternativa que queda es la disolución del Popular tras un hipotético fracaso de las negociaciones.

Apoyo cerrado de la Moncloa

En la Moncloa se habrían dado instrucciones de no dejar caer al Popular, confirman diversas fuentes a Economía Digital. La factura política sería elevada. Se liquidaría un banco español, y no una caja de ahorros, en plena racha de crecimiento económico. El discurso de Mariano Rajoy sobre la capacidad del Partido Popular como formación solvente para gestionar la economía quedaría, a efectos de opinión pública, desmantelado el mismo año en que el camión de la basura llamada corrupción ha pasado sobre la formación varias veces. Y aún se espera algún atropello más.

De vuelta al estricto ámbito financiero, BBVA y el Santander poseen las palancas necesarias para levantar entre 4.000 y 5.000 millones sin autolesionarse. Su combinación con los activos del Popular daría una ventaja amplia en el mercado nacional al vencedor de la puja, aunque supondría, también, años de digestión. Los activos dudosos del grupo de Saracho ascienden a 37.000 millones, según ha podido saber Economía Digital.

Banco Popular: los activos dudosos suben ya a 37.000 millones

En los cuartales generales de Ana Botín y Francisco González piden datos para calcular el monto de las posibles sinergias. En paralelo, simulan el impacto en balance y, por tanto, en ratios de solvencia. Tomarán una cata compuesta por las 150 peores operaciones del Popular a fin de poner cifras al riesgo. De modo que, no sólo el precio, sino que además la mochila “ruinosa”, según el consenso de las fuentes, del Popular dejan fuera de juego al resto de aspirantes. Este medio no pudo confirmar la presencia en la terna de postores de algún player internacional.

Caixabank, aunque, como siempre, Jordi Gual (e Isidro Fainé) estudiar lo estudian todo, presta poco entusiasmo a la posibilidad de integrar al Popular. El coste de la operación detraería recursos en vistas a una futura expansión del negocio fuera de España, donde el retorno de la inversión sería mayor. Al Sabadell, que siempre quiso absorber al Popular, la maniobra parece ahora superarlo. Josep Oliu debería pelear duro para cambiar las normas de la partida que se empezó a jugar este miércoles. Por ejemplo, a diferencia de la CAM, esta vez, y por ahora, no hay ayudas públicas ni directas ni indirectas.

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