Susana de Sarriá, presidenta de Navantia, pone en marcha un nuevo cambio en la cúpula de Navantia y releva al director del astillero de Ferrol / EFE

El sueldo en la presidencia de Navantia sigue al alza: 181.000 euros

Susana de Sarriá supera el último salario de José Manuel Revuelta y alcanza los 181.292 euros en su primer año completo como presidenta de Navantia

La presidenta de Navantia percibió una remuneración de 181.292 euros en 2019, según acaba de hacer público el grupo de astilleros. Susana de Sarriá recibió esta retribución “bruta y por todos los conceptos” en su primer ejercicio completo al frente de la empresa. Relevó en el cargo al mugardés Esteban García Vilasánchez en el verano de 2018, después de que triunfara la moción de censura de Pedro Sánchez que descabalgó a Mariano Rajoy.

Las cantidades percibidas superan ligeramente las del último presidente que estuvo un ejercicio completo en la presidencia de los astilleros, José Manuel Revuelta.  El dirigente que vivió la peor etapa de Navantia, sin nuevos contratos y enfrentado a la plantilla, percibió en 2016 una remuneración de 177.980 euros. Al año siguiente fue relevado por Esteban García Vilasánchez, llevándose 78.528 euros por los tres meses que presidió los astilleros en 2017.

Cierto es que Revuelta había tenido remuneraciones más generosas en años precedentes, alcanzando los 194.000 euros en 2015 y los 183.000 euros en 2014. El expresidente de Navantia, como ahora Susana de Sarriá, se colocaba entre los altos cargos mejor remunerados del Ejecutivo.

Finiquito tras finiquito

Pese al leve incremento respecto a 2016, el coste para las arcas públicas de la presidencia de los astilleros es inferior al de los años precedentes, en los que el grupo controlado por la Sepi hubo de abonar los finiquitos. Al ya mencionado de Revuelta se sumó el de Esteban García Vilasánchez, que ingresó por los siete meses de 2018 que estuvo al frente de Navantia 130.398 euros. A esta cuantía hay que sumarle los 64.800 euros que recibió Susana de Sarriá por ocupar el cargo el resto del año.

A la nueva presidenta le corresponde pilotar la transformación tecnológica y la renovación de plantilla de los astilleros, en una etapa aparentemente más favorable que las precedentes por los encargos vinculados a las fragatas del Ministerio de Defensa y a las corbetas de Arabia Saudí. Pese a todo, Navantia sigue teniendo un importante agujero por las pérdidas acumuladas en los últimos años, de 225 millones en 2018 y de 296 millones en 2017.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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