El empresario que vende falsos seguros, Mario Navarro Rubio.

El nieto de un ministro de Franco teje una red millonaria de falsos seguros

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Mario Navarro-Rubio ha levantado una red empresarial millonaria con 200 querellas en marcha. Ha engañado hasta a jueces para perpetrar su trama

en Madrid, 18 de abril de 2018 (05:00 CET)

Mario Navarro-Rubio, nieto del exministro de Hacienda de Franco, Mariano Navarro-Rubio, ha levantado un negocio millonario con el dudoso negocio de los seguros contra los inquilinos morosos.

Genio del escapismo y la insolvencia, el heredero del ministro ha sofisticado su técnica que ha levantado cientos de querellas y denuncias. Y su astucia para levantar dinero cueste lo que cueste y caiga quien caiga, también ha burlado de forma sistemática a los tribunales.

Hace más de una década, Navarro-Rubio comenzó la venta de un servicio comercial llamado “Garantía de alquiler” que se llegó a distribuir hasta en los estancos y que era gestionado por la Corte de Arbitraje, una entidad en la que figuran Navarro-Rubio, su exmujer y abogada Mónica Cobián y su madre María Pilar Rodríguez.

El servicio ofrecía al propietario de una vivienda un desalojo exprés del inquilino moroso sin ningún tipo de coste. Para lograrlo, la entidad de Navarro-Rubio acudía a los tribunales de la mano del procurador Alfonso María Rodríguez García.

El contrato establecía que el procedimiento era gratuito, pero una vez activado el desalojo en los tribunales, siempre aparecían gastos que los propietarios debían pagar. Se trataba del primer fraude, pero no el único. Apenas era un aperitivo de todo lo que vendría.

Cada vez, más dinero

Una vez desalojados los morosos, los clientes asumían la pérdida de los meses no pagados. Y se resignaban. Pero años más tarde, en 2013, dos despachos de abogados, NCR y Avantis, contactaron con los propietarios. Aseguraban haber detectado dinero de los morosos. Pero para cobrarlo, los propietarios debían ingresar 345 euros.

Era el anzuelo fácil. Los despachos aseguraban ser independientes pero el registro evidencia que se trataba de empresas de Navarro-Rubio en la que también figuraba su exmujer y su madre. En ese momento, los propietarios comenzaron a dudar de la seriedad de la operación, pero la mayoría accedió a pagar los 345 euros con la esperanza de recuperar el 100% de la deuda, tal como le habían prometido.

La red ofrecía desahucios gratuitos y exprés de inquilinos morosos. Era el anzuelo 

Una vez pagado el dinero, los despachos desaparecían. Y no quedaba rastro ni del dinero ingresado ni de las cantidades embargadas a los morosos. En ese momento, algunos afectados comienzan a contactar con abogados para llevar el caso a los tribunales. Comienza la investigación.

Los abogados José Manuel Ghezzi Amparo Pla comenzaron a recibir denuncias de afectados que narraban el mismo caso y se toparon con un hallazgo inesperado. Los despachos de abogados de Navarro-Rubio había logrado embargar a algunos inquilinos morosos pero ese dinero nunca llegó a los propietarios.

Al pedir explicaciones, la pareja de abogados que ahora defiende a los afectados, recibió respuestas insuficientes por parte del procurador Alfonso María Rodríguez García, hoy acusado de formar parte de la trama y de quedarse con el dinero.  

Un nivel más

Por si el engaño no fuese suficiente, dos años después, en verano de 2015, los propietarios recibieron un correo de Avantis. En esta oportunidad le exigían el pago de 2.700 euros por los gastos legales no pagados. Los afectados recibían llamadas y mensajes amenazantes. Algunos, temerosos de entrar en líos mayores, accedieron a pagar a pesar de que eran conscientes de haber sido estafados. Otros, en cambio, decidieron presentar una querella.

Pero lo peor del proceso aún estaba por llegar. La exmujer de Navarro-Rubio, Mónica Cobián, acudió a los tribunales para reclamar los 2.700 euros de cada uno de los procesos de desahucio.

Primero pedían los gastos judiciales, luego 345 euros y después 2.700. Pero el dinero embargado nunca llegaba 

Para ello, la trama recurrió un procedimiento privilegiado que usan los abogados ante los jueces cuando su cliente no paga: la jura de cuentas. El abogado acude al juzgado para reclamar el impago y, a través de un proceso expedito, el tribunal acuerda el embargo del cliente.

Cobián reclamó a los juzgados a pesar de que no figuraba como abogada en los procesos. Y el colapso de los tribunales hizo que algunos juece y secretarios judiciales aceptaran su petición.

Pero, en esta última fase, la red de Navarro-Rubio elaboró una jugada maestra. Pidió a los tribunales que no avisasen directamente a los clientes las notificaciones del proceso de embargo. Y solicitaron hacerlo por medio del procurador que estaba implicado en la trama. Era la táctica perfecta. El procurador no avisaba y el afectado se encontraba con un embargo sorpresa.

200 querellas

Hasta ahora, unos 200 afectados se han querellado contra Navarro-Rubio y sus colaboradores por estafa y apropiación indebida, entre otros delitos. La suma de las cantidades estafadas alcanza cantidades millonarias. Los abogados calculan que hay unos 6.000 estafados en toda España y los querellados se enfrentan hasta a seis años de cárcel.

Navarro-Rubio ha sido condenado en numerosas ocasiones por los tribunales por deudas con trabajadores y proveedores. Pero se declara insolvente y ni siquiera se presenta en los juicios civiles. Los tribunales lo han declarado en “rebeldía procesal”. Para colmo, su red empresarial ha quedado prácticamente desmantelada.

El abuelo de Mario Navarro-Rubio, Mariano Navarro-Rubio, ministro de Hacienda de Franco entre 1957 y 1965, salió del gobierno por el caso Matesa, salpicado por manejo irregular de dinero público en una empresa textil con planes de internacionalización. Se libró de la cárcel por indulto de Franco.Casi 40 años más tarde, el hijo del ministro, Mariano-Navarro Rubio Serres fue expedientado por el ministerio de Hacienda por participar en una red de “prácticas corruptas”.

Ahora, el nieto afronta el peor de los juicios imaginados: una querella masiva y decenas de juicios por impagos. Necesitará algo más que un seguro para salir airoso.

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