Jesús Alonso, presidente del grupo Jealsa, al lado de la dirección de Calvo. EFE

Calvo versus Jealsa: aumenta la brecha entre los líderes conserveros

El grupo de Jesús Alonso facturó 57 millones más que el de Carballo en 2018, aumentando la distancia de 12 millones conseguida un año antes

Los gigantes empresariales de Boiro y Carballo, Jealsa y Calvo, cerraron un buen 2018, principalmente, gracias al comportamiento del mercado de la conserva y a la bajada en los costes de producción en el segmento atunero. No obstante, en la carrera, el grupo de Jesús Alonso Escurís sigue por delante, por lo menos en cuanto a cifra de negocio. La brecha en el volumen de venta entre ambos grupos continuó creciendo el pasado año con respecto a 2017.

Jealsa finalizó el pasado año con una cifra de negocio que se elevó hasta los 639 millones de euros, 9 millones más que la acuñada en 2017. Ese año, el grupo Calvo cerró el ejercicio pisándole los talones, con una facturación de 618,3 millones de euros. Sin embargo, la distancia entre ellos se agrandó en tan solo 12 meses, cuando las ventas de la compañía de Luciano y Mané Calvo cayeron hasta los 582,7 millones de euros. La brecha entre ambos pasó de 12 a 57 millones.

No obstante, si bien el principal negocio se centra en la producción y comercialización de conservas, los grupos Calvo y Jealsa pescan en otros muchos segmentos como la energía eléctrica. De hecho, la multinacional de Jesús Alonso contabiliza una facturación de 55,2 millones en este campo (cuenta con parques eólicos en Chile en su alianza con Siemens-Gamesa).

Beneficios, para Calvo

Pero, si en la facturación la victoria es para Jealsa, en lo que atañe a los beneficios, por lo menos este 2018, la palma se la lleva Calvo. El conglomerado carballés cerró el año con un beneficio disparado hasta los 29,8 millones de euros, frente a los 17,95 millones firmados el ejercicio precedente (un 29% más). Por contra, las ganancias de Jealsa se desplomaron en un 80% hasta los 3,6 millones. La explicación de la brutal caída radica en los tipos de cambio, que afectaron de tal manera al grupo que este cerró el año con un resultado financiero negativo de 27 millones.

No obstante, en todas las demás magnitudes, los de Boiro van por delante. El resultado de explotación de Jealsa mejoró un 16% hasta los 32,4 millones, el cash flow creció un 6%, superando los 46,7 millones y el ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, amortizaciones y depreciaciones) se situó en los 59,3 millones de euros, 6 más que el año anterior. Aunque positivas, las cifras de Calvo se quedan atrás. Al contrario que en el caso de Jealsa, el beneficio de explotación cayó de los 37 a los 25,8 millones, mientras que el ebitda del grupo quedó en algo más de 21 millones de euros.

Brasil, territorio estratégico

La actividad conservera de ambos grupos está marcada por factores similares como son los costes del atún y la importancia del mercado brasileño.

Jealsa indica en su memoria del pasado año que “la política de abastecimiento de materia prima llevada a cabo durante el año por el grupo ha permitido la reducción en el coste del atún”. Además, la compañía ha optado por potenciar la compra de atún raw con respecto a los lomos de atún, lo que, según explica, ha derivado en efectos positivos, incluso en la generación de empleo. En cuanto a sus ventas en el extranjero, la compañía destaca un incremento del 22% de las mismas en Brasil.

La importancia del país sudamericano aún es mayor en el caso de Calvo. El mercado brasileño es el más importante en cuanto a volumen, si bien el pasado año sus ventas en el territorio sufrieron un decrecimiento del 2,7% debido a los problemas para conseguir materias primas locales y la consecuente necesidad de importarlas.

 

 

Un artículo de C. Díaz Pardo

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