Las licencias VTC se concentran en las manos de pocos empresarios. Fotografía de archivo del 16 de agosto de 2017 que muestra una zona de recogida de pasajeros de Uber en el aeropuerto de Tullamarine en Melbourne (Australia).

Los empresarios que han hinchado la burbuja de Uber y Cabify

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Las licencias VTC se concentran en las manos de pocos empresarios que aumentan la flota de vehículos de plataformas como Uber y Cabify

Cristian Reche

Las licencias VTC se concentran en las manos de pocos empresarios. Fotografía de archivo del 16 de agosto de 2017 que muestra una zona de recogida de pasajeros de Uber en el aeropuerto de Tullamarine en Melbourne (Australia).

Barcelona, 19 de febrero de 2018 (04:55 CET)

La llegada de Uber y Cabify a España ha convertido a las licencias de conducción VTC en un negocio redondo del que todos han querido lucrarse. Cuatro años después de la llegada de las tecnológicas y en plena guerra con el taxi, un grupo de empresarios –desde históricos del sector hasta las caras más reconocidas de las emergentes españolas– concentran una quinta parte de estas autorizaciones.

¿El resultado? Una burbuja que lleva cuatro años consecutivos hinchándose. Los últimos datos facilitados por el Ministerio de Fomento desvelan que, a 1 de enero de 2018, en España hay 6.904 autorizaciones VTC, un 30% más respecto a 2017 (5.285) y un 50% superior a 2016 (4.296). Las licencias de taxi, por su parte, están congeladas en torno a las 70.000 desde hace diez años, tal como reflejan los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Los Ortigüela, los malagueños que mandan

Juan Ortigüela y su hermano Ramón son dos hombres polémicos y discretos a partes iguales. Operan desde hace más de veinte año gestionando flotas de vehículos a través de Ares Capital, sociedad investigada por la Fiscalía de Málaga por presuntamente especular con las autorizaciones. Según denunció Fedetaxi, los malagueños solicitaban estos permisos para posteriomente venderlos "en el mercado secundario, donde se multiplican los precios en origen hasta por 1.000 euros".

Ambos tienen 556 licencias repartidas entre Málaga, Madrid, Palma de Mallorca, Segovia y Barcelona, y otras 49 a través de las 143 sociedades de las que tienen todas las acciones. En 2016 ganaron más de 15 millones de euros, según los últimos resultados depositados en el Registro Mercantil.

Rosauro Varo aspira al trono 

Ha sido de los últimos en llegar, pero ha causado mucho ruido. Rosauro Varo, el empresario que saltó a la primera línea de la actualidad tras vender su participación en Pepephone a Másmóvil por 158 millones, ha entrado como vicepresidente en una filial de Cabify en España, Vector Ronda Teleport, para controlar estos permisos.

Rosauro Varo es inversor en Cabify y al mismo tiempo tenedor de licencias VTC

El empresario está ligado a la tecnológica a través de su brazo inversor, GAT Investments. Ha estado presente desde el principio junto a otros fondos, como Rakuten Capital, y ha participado en la última ronda de financiación, en la que Cabify obtuvo una valoración superior a 1.000 millones de euros.

Su poder en el mercado del transporte ya se nota. La mercantil tenedora de permisos controla 250 VTC, a los que hay que sumar otros 153 permisos que se reparten entre las veinte sociedades que cuelgan de ésta, entre ellas Majoalmi (57), adquirida el 1 de febrero, o Moove Cars (75), que tiene como dirigente a Jaime Castellanos, presidente del banco de inversión Lazard. 

Los inversores camuflados

José Antonio Parrondo es un viejo conocido del taxi. Ocupó la presidencia de la asociación gremial de taxistas de Madrid durante dos años (2007-2009), etapa en la que fue señalado por sus propios compañeros, que le denunciaron por gastos injustificados.  

José Antonio Parrondo recibió una inversión de 9 millones el pasado verano

Ahora adquiere VTC a través de dos sociedades, con seis empresas participadas cada una: Gestaxi (51 licencias) y Cibeles Comfort Cars. La primera de estas concentra 124 licencias adicionales en dos participadas, Freetown Business (39) y Proinvertia Madrid (85), mientras Cibeles Comfort Cars no tiene, de momento, ninguna en su poder. 

Pero Parrondo no está sólo. Detrás de él están un grupo de inversores destacados que han irrumpido en el accionariado de Cibeles Comfort CarsBernardo Hernández exdirector de Yahoo y Flickr, exdirector de producto de Google, y actualmente director interino de Verse; Hugo Arévalo creador de Tuenti y hasta hace unas semanas directivo de Hawkers; y el fondo de inversión Kibo Ventures. Todos ellos de manera conjunta invirtieron 9 millones de euros con la previsión de controlar más de 1.000 autorizaciones, según adelantó El Español.

A la espera del Supremo

El número de licencias de todos los inversores podría ser muy superior dependiendo de si, en los próximos meses, el Tribunal Supremo (TS) desbloquea o no el número de solicitudes que tienen paralizadas. El próximo capítulo será el 17 de abril, cuando se celebre la vista del contencioso que enfrenta a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) con Fomento, que intenta proteger al taxi.

Si se falla en contra del taxi, el sector estará en apuros. Desde hace un tiempo, los gobiernos autonómicos no conceden licencias –sólo han concedido el 3,6% del total que hay en el mercado–, salvo sentencia que les obligue, porque existe una situación de desequilibrio, según han trasladado fuentes de las diferentes administraciones a Economía Digital. Los últimos datos revelan que el ratio de licencias VTC-taxi es de 1 por cada 9, muy superior a lo que permite la ley (1 por cada 30).

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