Trabajadores de Alcoa en A Coruña protestan contra el cierre de la factoría / Cabalar (EFE)

Alcoa logra su mayor subida en Wall Street tras anunciar los cierres

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Alcoa pulveriza las previsiones, sube en bolsa y destina 200 millones, más de lo que preveía perder en A Coruña y Avilés, a retribuir a los accionistas

Rubén Rodríguez

Economía Digital

Trabajadores de Alcoa en A Coruña protestan contra el cierre de la factoría / Cabalar (EFE)

en A Coruña, 19 de octubre de 2018 (05:00 CET)

El anuncio de los cierres de las plantas de A Coruña y Avilés precedió a una jornada de lo más positiva para Alcoa en bolsa. La multinacional norteamericana se anotó las mayores subidas del año, que llegaron hasta el 8% en el parqué de Nueva York, horas después de comunicar a la plantilla en España que prescindiría de los casi 700 trabajadores que suman ambas factorías. Los títulos iniciaron sesión en 36,7 dólares, muy cerca de la mínima anual, y llegaron a alcanzar unas horas después de presentar los resultados del tercer trimestre, los 40,6 dólares por título.

Tanto regocijo de los inversores no respondía, al menos no en exclusiva, al cierre de las instalaciones españolas. Alcoa hizo coincidir el sorpresivo anuncio, según lo calificó la ministra Teresa Ribera, con la presentación de unos resultados que superaron las expectativas de los analistas y que arrojan alguna clave sobre los planes de la compañía y el tijeretazo en Galicia y Asturias.

El beneficio de Alcoa duplica las previsiones

El optimismo de los inversores responde en primer término a las ventas, que crecieron un 14,4% en el trimestre para situarse en los 3.390 millones de dólares (2.949 millones de euros). Pero, sobre todo, por los beneficios de Alcoa. Cierto es que el balance del trimestre deja pérdidas de 41 millones de dólares (36 millones de euros), pero esto es debido a un impacto de extraordinarios de 139 millones de euros. Descontados estos, los beneficios se elevarían hasta los 119 millones de dólares (103 millones de euros), equivalente a 0,63 dólares por acción. Es más del doble de lo que preveía el consenso de los analistas de Reuters, que lo situaban en los 0,3 dólares por acción.

Los títulos subieron como la espuma en las primeras horas. No lo habían hecho tanto desde abril de 2017. Acabaron la sesión sufriendo una corrección que dejó la revalorización en un 5,86%, la mayor subida desde abril, cuando la multinacional tocó sus máximos del año.

Por qué cierra factorías Alcoa

Pese al empeño del Gobierno por descartar que el precio de la energía sea el motivo de los cierres de Alcoa, lo cierto es que la multinacional no achacó su decisión a la factura eléctrica, sino a “problemas estructurales inherentes” de las propias fábricas. También sobre esto arroja algo de luz el balance presentado por la compañía ante los inversores.

Los buenos resultados se vieron impulsados por los altos precios de la alúmina, que además de utilizarla para producir aluminio, Alcoa fabrica y vende. La planta de San Cibrao (Lugo) produce alúmina y se beneficia de una importante reducción de costes por el gasoducto da Mariña de Naturgy. A Coruña y Avilés, no.

La multinacional revisó a la baja la demanda global de aluminio por la sobreproducción de Asia, principalmente de China, y califica a las factorías gallega y asturiana como las “menos productivas” del grupo.

El plan de Alcoa: 200 millones para retribuir a los accionistas

Ante este escenario, el presidente ejecutivo de Alcoa, Roy Harvey, calificó de “incierto” el mercado del aluminio. Y esta incertidumbre, que obligó a la compañía a rebajar sus previsiones, había provocado la caída continuada de la acción desde abril, cuando cotizaba a 60 dólares, frente a los 38,8 dólares actuales.

Ante la depreciación del valor y la volatilidad del mercado, la multinacional esgrimió “la simplificación” de su estructura como argumento de mejora ante los inversores. Ahora, acaba de sumar 200 millones de dólares más a la motivación de los accionistas. Alcoa lanzó el primer plan de recompra de acciones desde que se separó de Arconic.

Consiste en recomprar y, normalmente, amortizar los propios títulos de manera que se reduzcan las acciones en circulación y, en consecuencia, cada inversor incremente su porcentaje de participación. Se interpreta como un tipo de remuneración para el accionista, aunque no sea en efectivo, como el caso de los dividendos. Este plan de 200 millones de dólares, casi el doble de las pérdidas que prevé Alcoa para A Coruña y Avilés en dos años, fue otro de los factores clave para impulsar la acción de la multinacional.

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