Proceso de envasado en una fábrica de leche

Los motivos por los que el consumo de leche se desploma como nunca

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Los productores españoles sufren la mayor caída del consumo de leche de la historia. Se trata de una merma brusca y continuada

06 de mayo de 2017 (05:00 CET)

España le da la espalda al vaso de leche. Lo que antes era una bebida casi obligada para los niños hoy es cada vez menos apetecida. El sector lácteo sufre un descenso tan brusco como sostenido. El consumo de leche ha caído 5,53% entre marzo de 2016 y marzo de este año, de acuerdo con los datos de la patronal Fenil. No es una caída puntual. El año pasado también hubo un descenso de más del 4%. Y va en aumento.  

Los niños y los jóvenes toman menos leche de vaca y los productos sustitutivos como la leche de almendra, avena, arroz o soja crecen en el mercado y en las estanterías de los supermercados.

“Hay una confluencia de factores. Hay más preferencia por los zumos vegetales y de frutas. La población joven, que tradicionalmente es la que bebe más leche, también se ha reducido”, explica Juan Trincado, responsable internacional de leche Kaiku, una de las principales marcas del País Vasco.

Las nuevas generaciones dan la espalda a la leche de vaca y premian a las leches de soja o almendras

Tendencia mundial

Los productores de leche han compensado la caída del consumo de leche líquida con la subida de otros productos lácteos como el queso, que sigue en crecimiento sostenido. Y las empresas lácteas cambian el negocio. Algunas de forma radical.

Pascual, que llenaba en la década de los ochenta los anuncios de televisión con su memorable “Voy a tomar leche desnatada Pascual”, ahora hasta reniega de su nombre histórico y ha pasado de “Leche Pascual” a “Calidad Pascual”. No quiere ser una empresa lechera y diversifica el negocio con aguas, zumos y otro tipo de bebidas. La leche no luce como un negocio de futuro. No sólo en España, sino en todo el mundo desarrollado. La caída del consumo afecta a Estados Unidos, Europa y los grandes mercados asiáticos.  

En la primera economía del mundo, el consumo de leche ha caído 30% en los últimos 40 años. Atrás quedaron las campañas mediáticas para incentivar el consumo de leche en las que Michael Jordan aparecía con sus bigotes blanqueados por la leche de vaca y el famoso slogan “Got Milk?”.

Veinte años después de aquella campaña para incentivar el consumo, la ex primera dama, Michelle Obama, apartó al lobby lechero y prefirió hacer campañas de alimentación saludable promoviendo el mayor consumo de frutas y verduras.

Ante el declive generalizado, algunos productores de leche españoles prefieren abrir mercados en otros países, como el caso de Kaiku, que adquiere el 80% de toda la leche producida en el País Vasco. La empresa ha apostado por operaciones en Chile y Túnez donde el consumo sigue creciendo y a un ritmo muy acelerado, según explican los responsables de la marca vasca. 

“El consumidor de leche es el mismo en todos los grupos socioeconómicos. Sólo que hay una diferencia generacional. Las nuevas generaciones consumen mucho menos que las anteriores”, concluye un estudio del departamento de Agricultura en Estados Unidos que analiza el fenómeno de la caída mundial de este producto.  

Subida de la ecológica

En el año 2000, cada español consumía 97 litros de leche al año. Hoy, la cifra no llega ni a 70 litros y la caída se acelera con las nuevas generaciones. Pero no todo está perdido. La crisis coincide con un aumento veloz de la leche ecológica. Cuesta conseguirla en las grandes superficies, hay listas de espera en las tiendas especializadas y desaparece con gran velocidad en Amazon.

Casa Grande de Xanceda, una empresa familiar gallega, estuvo al borde de la quiebra pero ahora comercializa leche ecológica que la ha ayudado a elevar las ventas. Tras ellos, un centenar de agricultores solicitaron al consejo regulador de agricultura ecológica en Galicia las autorizaciones para vender este tipo de leche, considerada de mucha mayor calidad por el consumidor. Es la leche con más futuro.