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Empresarios como Manuel Añón, José Manuel Cortizo o los hermanos de Adolfo Domínguez emergen como grandes propietarios del suelo en Galicia

Pablo Barro

Los empresarios gallegos siguen viendo en el ladrillo un nicho de mercado atractivo, aunque no en todas partes por igual.

A Coruña, 11 de abril de 2017 (05:00 CET)

La inversión inmobiliaria vuelve a reactivarse en Galicia. No obstante, la situación dista mucho de ser como hace una década, en pleno apogeo de la burbuja. Hoy, a pesar de la oferta de suelo y vivienda, cada vez son menos los que se aventuran a invertir en el sector, sobre todo por las dificultades que se encuentran a la hora de financiar sus proyectos para sacarlos adelante. Quizá sea este el motivo que está impulsando a empresarios ajenos al sector a hacer sus primeras incursiones. Ellos sí tienen los fondos necesarios para hacer sus proyectos viables.

Mientras Amancio Ortega sigue inmerso en la compra de inmuebles por el extranjero (aunque también los tiene en Galicia) otro referente del sector textil, Jesús Domínguez, fundador de Textil Lonia y pieza fundamental en el desarrollo de Adolfo Domínguez, ha reactivado varias de sus sociedades inmobilirias, en alguna de las cuales figuran sus hijas Uxía y María, impulsoras de Bimba y Lola, como responsables.

Tarpu es la empresa bajo la cual se encuentran dos inmobiliarias con sede en Ourense – Paseodos SL e Investigación y Desarrollo de Proyectos SL– y la firma Sociedad Termal y Spa de Turismo, en la que Domínguez comparte actividad con el gerente del Club de Golf de La Toja, Jorge Canal, y que en los últimos meses ha realizado dos ampliaciones de capital casi seguidas por valor de 21,4 millones de euros.

Jesús Domínguez: el fundador de Textil Lonia ha reactivado varias de sus sociedades inmobiliarias

El empresario Manuel Añón, por su parte, acaba de culminar una inversión de 12 millones de euros para levantar en el polígono de Bértoa (Carballo) la nueva nave de Gallega de Mallas sobre una parcela de 51.000 metros cuadrados, que multiplica por cinco la de Arteixo. Pero Añón, aprovechando que las cosas le van bien, ha decidido ir un paso más allá e invertir en un negocio, el de la promoción de centros y áreas comerciales, que poco o nada tiene que ver con su actividad.

A través de Inversiones Sarrianas, el empresario proyecta un complejo en Oleiros que contará con hipermercado, locales, área deportiva y gasolinera repartidos por una parcela de 42.810 metros cuadrados entre la urbanización de Os Regos y la carretera de Sada. Su apertura está prevista para finales de 2018.

Otros empresarios, como Jose Manuel Cortizo, que gracias al aluminio ha generado sin hacer ruido una de las mayores fortunas de la comunidad, opta por invertir desde casa, o en casa, según se mire. Su apuesta, que canaliza a través de Nelcort Investments 2016, con sede en Rianxo, se basa en el lease back, un negocio que permite a las empresas ser inquilinas de sus propios inmuebles tras la venta de los mismos a un inversor, pero también dedicada a otras operaciones de arrendamiento, a la compraventa de terrenos e inmuebles y a la promoción inmobiliaria, según figura en las anotaciones del Registro Mercantil.

Con experiencia en el sector

Al margen de estos desconocidos en el mundillo inmobiliario, en Galicia hay otros empresarios que, pese a no ser su campo fundamental de trabajo, tienen mucha más experiencia en este sector. Es el caso de José Collazo, que controla alguno de los terrenos más jugosos del municipio de Oleiros –el más rico de Galicia– junto a la ría del Burgo. En uno de ellos puede edificar hasta 80 viviendas; en el otro, conocido como O Paraíso, dispone de tres hectáreas en las que prevé levantar 92 viviendas.

En este último proyecto cuenta con el apoyo de la Domingo Etcheverría de la Muela, hermano del presidente de Abanca, Javier Etcheverría de la Muela, quien a través de Freixo y Ameneiro SL promueve también al otro lado de la N-VI, en la urbanización Icaria, la construcción de 280 viviendas que se repartirán por una superficie total de 6,2 hectáreas.

A la espera de actividad

Al margen de eso, Collazo participó en dos polígonos que están en la actualidad prácticamente vacíos. Es el caso de Vío, impulsado junto a Manuel Jove, con el que también promovió el centro comercial Marineda City –José Souto era el tercero en discordia–, mientras que con el hermano de éste, Ángel Jove, apostó por el vecino polígono de As Rañas. Otro proyecto truncado son las cientos de viviendas y el parque empresarial que quería levantar en el concello coruñés de Aranga, en la zona de Montesalgueiro, donde llegó a adquirir tres millones de metros de suelo rústico que no logró recalificar.

Y también con líos de recalificaciones estaba hasta hace poco el empresario Juan Carlos Rodríguez Cebrián, volcado en la actualidad en la oferta de ocio nocturno en A Coruña. El ex de Inditex ha logrado que el Concello de A Coruña de luz verde a la recalificación de la parcela de Adoratrices, que recortará 3.000 metros cuadrados al parque da Agra, el que iba ser uno de los pulmones verdes de la ciudad, despues de que el Supremo desestimase las alegaciones municipales. En cualquier caso, después de su ruinosa inversión en Fadesa, y del proyecto parado en los terrenos de la antigua conservera Celta, junto al puente de A Pasaxe, el empresario parece no estar muy por a labor de volver a invertir en ladrillo, al menos de momento.