Una revisión oficial desvela que los viejos contadores de luz facturan de más

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La última auditoría contradice la versión del gobierno según la cual los aparatos viejos son fiables. Un extrabajador de la industria, que ha puesto en jaque a Endesa, asegura que las eléctricas perjudican al consumidor gracias a los desajustes de los contadores de más de 20 años

Un operario sustituye viejos contadores (izquierda) por telegestionables.

Madrid , 19 de marzo de 2016 (17:00 CET)

Los viejos contadores de luz, operativos aún en millones de hogares españoles, han creado un perjuicio millonario a los usuarios, según desvelan los datos de un informe oficial del Centro de Metrología Español, el ente encargado de verificar la exactitud de estos aparatos.

Las distribuidoras ejecutan un plan de renovación de los contadores electromecánicos (los de la rueda de aluminio) pero los aparatos con más de 25 años han beneficiado en sus cálculos a las eléctricas al cobrar de más a los usuarios.

Las grandes eléctricas de España aseguran que todo su parque de contadores (tanto los nuevos, los telegestionados, como los viejos, los electromecánicos) son completamente fiables. Lo que marcan es lo que se ha consumido, sostienen. Pero los datos oficiales siembran de dudas esta versión.

El estudio que hace aguas

Para demostrar que su parque de contadores es fiable, Endesa se remonta al último plan para revisión de contadores elaborado por el organismo encargado de esta tarea: el Centro de Metrología Español, dependiente del Ministerio de Industria.

El ente revisó entre enero de 2006 y mayo de 2007 casi 5.000 contadores electromecánicos y publicó una conclusión que sobresalía sobre el resto: los contadores españoles son fiables y su antigüedad no afecta a su exactitud.

Más viejos, más perjudiciales para el usuario

Pero el detalle del estudio, que no se había difundido hasta ahora, pone en entredicho sus propias conclusiones. En el informe, se muestra el número de contadores analizado con sus respectivos años de fabricación: de 1990 a 1981 (página 6). Entre los contadores más nuevos, los instalados en 1990, el organismo oficial inspeccionó 459 aparatos, de los cuales 301 habían facturado de más. En concreto, el 1,55% de más.

De los fabricados en 1989, se inspeccionaron 479, de los cuales 274 sobrefacturaban al consumidor (el 1,46% de más). Y a partir de allí, mientras más viejo es el contador, más se elevaba el margen de error. De los 472 contadores fabricados en 1981, una inmensa mayoría, 394 facturaron de más, lo que supone casi el 2,7% de sobrefacturación.

Pese a estos datos, el organismo oficial ha concluido que los viejos aparatos son fiables. Adicionalmente, una omisión en el informe siembra aún más dudas sobre las conclusiones.

Los más viejos nunca se miden

La única revisión detallada que se ha hecho de los contadores en España, el organismo oficial no analizó la fiabilidad de los contadores con más de 25 años. Aseguraba entonces que el parque de contadores con esa antigüedad era residual, pero datos de la Comisión Nacional de la Energía desmienten la teoría.

Según el organismo, el número de contadores con más de 25 años en ese momento suponían más de 5,9 millones.

Superación del margen de error

Todos estos desajustes han sido menospreciados en el único estudio oficial de contadores que se ha realizado hasta ahora en España.

La normativa permite que un contador tenga un margen de error del 2%. Es decir, permite que el aparato "se equivoque" facturando un 2% más o un 2% menos. Pero el estudio demuestra que, entre los contadores analizados, la inexactitud casi siempre favoreció a la eléctrica y perjudicó al consumidor. Y a partir de los 20 años de operaciones, los contadores suelen superar el umbral del margen de error, tal como demuestra el informe en la página 6 en los contadores fabricados antes de 1987.

Las cantidades facturadas de más por las eléctricas por un contador desajustado y envejecido no suponen, en ningún caso, una pérdida superior al 3% para el cliente, según el informe. La factura podría variar céntimos o incluso llegar hasta los tres euros mensuales. Pero ese desajuste trasladado al universo de suscriptores se transforma en cantidades millonarias para las empresas distribuidoras que mantuvieron estos contadores sin revisar durante los últimos 30 años.   

El desgaste del imán

Antonio Moreno, un ingeniero jubilado del fabricante de contadores Landis & Gyr que ha iniciado una lucha contra las eléctricas para demostrar supuestos fraudes en el recibo de la luz, explica la causa técnica por la cual los contadores, con el paso de los años, penalizan al consumidor.

"Las distribuidoras eléctricas dicen que los contadores tienden a facturar menos cuando se acercan o superan su vida útil, pero lo cierto es que el imán, que frena la rueda de aluminio del contador, se debilita con el paso del tiempo y, por tanto, el contador cobra de más", explica el ingeniero Moreno que lleva adelante una campaña contra los abusos de las eléctricas a través de su blog Estafaluz.

El precedente

Tanto Endesa como Iberdrola y Gas Natural Fenosa defienden que los contadores son precisos y fiables. Es la misma versión que la del organismo encargado de verificar la precisión de los Contadores, el Centro Español de Metrología. Pero los estudios que contradicen esta versión no son inéditos.

La Organización de Consumidores y Usuarios, OCU, elaboró un informe en 2001 para determinar si los contadores españoles favorecían a las empresas eléctricas. Entonces, la organización aseguró que el 80% de los aparatos facturaban de forma equivocada. Y la equivocación casi siempre favoreció a la distribuidora.

Las resistencias

Una orden del gobierno (1100/2002) exigió al sector la realización de verificaciones periódicas al parque de contadores electromecánicos, pero las empresas eléctricas, a través de la asociación sectorial Unesa, se resistió y recurrió la medida.

Las distribuidoras aseguran que los contadores nunca han sido un foco de quejas de los usuarios. De hecho, los suscriptores tienen el derecho de reclamar una revisión de su contador si sospechan que factura de más. Estas solicitudes son residuales, según reconocen las propias compañías.

Los fabricantes han cobrado 11.800 millones de euros desde 1985 para la realización de las verificaciones periódicas que nunca se han hecho.

Las compañías eléctricas llevan a cabo una sustitución de los contadores electromecánicos por otros telegestionables. Con este cambio, cuya finalización está prevista para 2018, se acabarán las dudas sobre  su fiabilidad, aunque el ingeniero Moreno, el azote del sector que mantiene varios pleitos contra Endesa, asegura que los telegestionables son mucho más fáciles de manipular que los antiguos.
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